22|MAYO|2015
#1
ISSN: 2362-3918

IX Jornadas Anuales de PAUSA 2014
"Fragmentos de real en casos de urgencia"

Mesa Plenaria de Apertura
Ana Ruth Najles

Agradezco a Ricardo Seldes, Director de Pausa, la invitación para estar aquí hoy en mi calidad de Presidente de la EOL. Para la EOL, tanto Pausa como la Red cumplen una función fundamental en el lazo social, ya que son las patas que el psicoanálisis de la orientación lacaniana tiene en la ciudad para ofrecer una respuesta al malestar que aqueja a los parlêtres de nuestra época.

Como se trata de los fragmentos de real en la urgencia, trataré de situar cuál es el real al que nos referimos. Y respecto de la urgencia, me limitaré a decir que se trata siempre de la urgencia de un goce que, más acá o más allá de cualquier palabra, anima al cuerpo de todo ser hablante haciéndose a veces insoportable, causando así la demanda dirigida al analista por el sujeto.

El psicoanálisis tiene su propio real que no es el de la ciencia. Un real que como tal es sin ley y que denominamos con Lacan, sinthome. Sinthome al que define como modo de gozar del inconsciente real: S1 solo, en tanto el inconsciente real –lalangue– nos determina. Pero, quizás, lo determinante sea definirlo como acontecimiento de cuerpo, en tanto se trata de la huella que el trauma de lalengua imprime en cada ser humano, por caer éste sumergido en un caldo de lenguaje.

La escritura sinthome es utilizada por Lacan para indicar que ya no se trata de una formación del inconsciente sino que apunta a lo real del goce del cuerpo como tal. El sinthome no está ligado al inconsciente como elucubración de saber sino que está ligado a la satisfacción pulsional, y por eso aparece como una pieza separada. Lacan llega a decir que el sinthome no tiene más función que la de trabar las funciones del individuo en tanto indiviso, en cuanto que "todo" de la imagen.

Pero, en realidad, para Lacan, el sinthome tiene una función eminente en una organización más secreta. Se trata, en cada caso, de saber qué función encontrarle al sinthome, a ese núcleo de goce que está ahí para trabar las funciones del individuo: distorsionando la imagen, destruyéndola, descolocándola, angustiando (que es el efecto de siniestro en la imagen), enloqueciéndolo, hasta llegar, en casos extremos, a destruir al organismo real. (Toxicomanías, anorexias, suicidios). La diferencia, entonces, es que del síntoma, en tanto formación del inconsciente uno se cura, pero del sinthome nadie se cura porque el sinthome es el modo de gozar de cada ser hablante, en tanto éste tiene un cuerpo, dándole a cada quien su singularidad.

Pero, ¿cómo se accede a ese real que, como tal, está por fuera de lo simbólico? Si lo real no se puede decir, podemos afirmar, con Wittgenstein, que lo que no se puede decir se muestra.

Es decir, el sinthome no se puede decir. No pasa por la palabra. Es más bien del orden de una escritura que no se puede leer. Tal como lo explicita Lacan en el "Posfacio al Seminario 11", "un escrito, en mi opinión, está hecho no para ser leído".[1] Se trata aquí, de la escritura que produce un acontecimiento de cuerpo,[2] es decir, un modo de gozar que no pasa jamás al discurso. Es, en ese sentido, que utilizamos el término letra (S1 solo) para diferenciarlo del significante (S1 àS2). Lacan agrega al respecto: "…lo escrito como no-para-leerlo lo introdujo Joyce; sería mejor que dijese: lo intradujo, pues al hacer de la palabra tráfico más allá de las lenguas, apenas se traduce, por ser doquiera igualmente poco para leer".[3] La letra no se puede leer. ¿Qué quiere decir? Nada. No se le puede hacer decir nada. En El Seminario 23,la pulsión es presentada como resonancia de un decir en el cuerpo que se escribió (escritura no para ser leída) y fijó la invariante del goce.

Y accedemos a ese real por fragmentos, ya que lo real se presenta siempre como no-todo.

De manera que podemos decir que esos fragmentos de real se nos "muestran" como los distintos y singulares modos de vida que indican los múltiples, diferentes y singulares modos de gozar. Y eso, por medio de un decir que se instala en los intersticios de los dichos.

El problema del ser hablante es que por el goce del Uno del cuerpo no encuentra la manera de relacionarse con los otros. La cuestión es cómo arreglárselas con ese modo de gozar que no se cambia. Lo que sí cambia es la relación de uno con el modo de gozar para así salir del autoerotismo de ese goce y poder relacionarse con los otros. Es el savoir y faire[4] del que habla Lacan al final del análisis: saber arreglárselas con ese modo de gozar para hacer lazo con los otros.

Del lado del inconsciente transferencial que hace cadena, están el discurso y la palabra. La transferencia supone decirle a Otro, eso es el discurso con los efectos de sentido que produce, que son efectos de verdad y, más acá, efectos de goce. Orientarse por lo real del goce es ir a contrapelo del sentido, de lo contrario, el análisis sería interminable. El inconsciente es inagotable y nos orientamos por el goce para ponerle un tope.

Para hacer este recorrido, es necesario entonces introducir la pausa por medio del discurso, y de esa manera el silencio o el agujero que lo simbólico horada en lo real para poder producir el anudamiento borromeo de las tres dimensiones -I/S/R- que constituyen al ser hablante. Y esto no se produce sin la presencia del cuarto, el sinthome, cuya función es sostenida por el analista en la cura, hasta que ese que habla pueda inventarse su propio nombre de sinthome que lo nomine realmente y le permita "llegar a estar contento de vivir" como lo afirma Lacan en el Seminario 24.

 

Jornadas de Pausa 2014
Fragmentos de real en casos de urgencia
Adriana Luka

Voy a responder a la invitación de Ricardo Seldes de participar en esta mesa de Apertura de las Jornadas de Pausa partiendo de una hipótesis: la llamada urgencia subjetiva se puede verificar no sólo en la demanda inicial sino durante el curso de un análisis cuando algo de lo real irrumpe sin previo aviso.

Momentos en que lo contingente desarticula un programa de vida de un sujeto que incluye su deseo y su goce.

Un hecho traumático e inesperado desencadena –en algunos momentos– un llamado de urgencia de un analizante, como por ejemplo un diagnóstico médico de gravedad que desestabiliza.

Apremio, desborde y angustia se hacen escuchar. Angustia que, como dice Lacan en La Tercera, es el síntoma de todo acontecimiento de lo real.

Referentes simbólicos e imaginarios se desvanecen frente a ese real.

La búsqueda de sentido a ese trozo de real sin sentido que irrumpe, que no habla, que no se enlaza con nada, le permite enfrentar esta contingencia.

Esas búsquedas de sentido son, como dice Lacan en El Seminario 23, historias que teje el pensamiento en relación a ese real que no es sino un fragmento (bout) un cogollo (trognon), pero el estigma de ese real como tal es no enlazarse con nada.

Es la ciencia la que responde desde otro real, el saber en lo real, así estarán las últimas investigaciones, los múltiples estudios, los protocolo a llenar etc. etc.

La angustia revela otra trauma, en el que en otra oportunidad su cuerpo se vio expuesto a los últimos avances de la ciencia, insistencia de la ciencia en querer dar un sí a un no, a eso que no era posible.

Esa imposibilidad de escribir ese saber que tiene dificultad con lo real es el que la ciencia intenta suturar.

Trauma que irrumpe en su subjetividad, repetición traumática que invade su cuerpo y pensamiento. Dice Miller en El Aparato de Psicoanalizar: ¨Hay encuentros con lo real que han inscrito en el sujeto un elemento absolutamente contingente y que ha sido determinante para lo que ha venido después , en el sentido de que ha condicionado la repetición.¨[5]

Es necesario una vuelta más, nombrarlo de otra manera, lo que da la posibilidad por el trabajo analítico para que no sea repetición, al menos de lo mismo.

Algunas enfermedades no tienen cura pero sí es posible mejorar la calidad de vida de los pacientes y aminorar las crisis extremas, y allí se puede estar, aunque a veces se tenga la ilusión de que se puede prevenir lo contingente estando muy alerta. Este último mecanismo sirve para paliar la propia angustia de un sujeto.

En El seminario 23 dice Lacan que lo real es lo imposible de escribir, "No cesa de no escribirse pero lo real es lo posible esperando que se escriba y debo decir que he tenido la confirmación de esto"[6]

La noción de real sin ley significante, sin sentido, tiene su antecedente en El Seminario 11 con la función de la tyche, como encuentro fallido con lo real más allá del automaton, bajo la forma del trauma, que no se inscribe, aquello inasimilable, sin representación, ¨Que determina todo lo que sigue y le impone un origen accidental"[7], no causal. Así se presenta lo real. Podríamos decir que lo real en sí mismo es siempre traumático.

Inasimilable al principio de placer, trauma que irrumpe, como núcleo de real, taponado por la homeostasis subjetivante, vía el fantasma, que es uno de los modos de tratar los fragmentos de real dando sentido.

La red significante que sí sigue las leyes del Principio del placer atrapa al azar un trozo de real, exterior al sujeto, real que pertenece a su determinación más íntima.

"Es en ese encuentro lógicamente imposible donde la noción de trauma adquiere su sentido en la enseñanza de Lacan"[8], dice Miquel Bassols en El eco de un decir.

 

Una dura docilidad
Ricardo D. Seldes

"Esta mañana tuve entre una hora y una hora y media de tranquilidad para preparar este curso. A decir verdad eso me desconcertó, pues no había tenido tal tranquilidad desde no se cuantos días y semanas y me permitió darme cuenta de que vivo bajo el signo de la urgencia".

Este es el inicio de la clase de Jacques-Alain Miller titulada La insistencia de lo real.[9]

La tranquilidad en la Urgencia parece un rasgo interesante quizás uno que sobresale en nuestro Director médico, Miguel Furman.

El beneficio de la urgencia es ante todo no tener que pensar, el pensamiento nos hace sufrir o nos extravía, nos perturba, nos vuelve débiles. Urgencia está en el actuar, en tanto logremos diferenciar entre un actuar y otro actuar. Está el actuar del que siempre nos advierte, Gabriela Salomon, Responsable de la atención, abocada desde hace mucho tiempo a investigar la cuestión del Acting Out y el pasaje al Acto. En el pasaje al acto no se piensa. Ese que nos atemoriza tanto en PAUSA. El de nuestros pacientes puede conducirnos a actings, a asustarnos sin medida.

Pensar…por el otro lado no hay que pensar demasiado para actuar, porque entonces no se hace nada, pasa el kairós, la oportunidad.

Porque, esa es la esencia de la clase de Miller: lo real insiste.

Tratamos de articular algún fragmento de ese real que insiste tal como Paula Kalfus lo ha indicado en el argumento de las Jornadas.

¿Sabemos lo que hacemos en la atención de la urgencia?

Quizás el mejor consejo para cada uno de nosotros, sea captar que lo mejor es que por estructura no sabemos lo que hacemos. Pero que si algo sabemos es por los efectos, por los efectos de una práctica orientada. El problema, en todo caso, es saber si estamos efectivamente bien orientados.

No es un laberinto. Son piezas sueltas. Hay respuestas y hay posibilidad de poner a prueba nuestro dispositivo, las maneras de enfocarnos en la urgencia. Una de ellas es la Jornada, esta Jornada que nos permite poner a cielo abierto, con discreción, los problemas, los obstáculos, las salidas, las invenciones logradas. Lo real es el invento de Lacan, según él mismo. El inconsciente, el invento de Freud.

¿Qué condiciona la posibilidad de la invención? Que el Otro no existe. Eso no impide sino que autoriza, actoriza a apostar a que las palabras tengan algún efecto en lo real. Nos orienta en la clínica, no sólo en la clínica con psicóticos, el modo en que Miller en su conferencia La invención psicótica, - que se encuentra tanto en Virtualia 16 como en El Caldero de la Escuela N 11 [10]- ubicó las invenciones. Lo recorto: El dicho esquizofrénico, dice Lacan, considera que se especifica por el hecho de que para él, el problema del uso de los órganos es especialmente agudo y que tiene que tener recursos sin el auxilio de discursos establecidos, es decir que está obligado a inventar un discurso, está obligado a inventar sus apoyos, sus recursos, para poder hacer uso de su cuerpo y de sus órganos.

Las invenciones paranoicas no son del mismo registro que las invenciones esquizofrénicas. Ellas recaen esencialmente sobre el lazo social. Para el paranoico no es el problema de la relación al órgano, o al cuerpo que no está tomado en un discurso establecido, sino el problema de la relación al Otro. Entonces, él se ve llevado a inventar una relación al Otro.

No podemos hablar de invención melancólica, dirá luego. Es, por el contrario, la invención imposible, el melancólico llora sobre lo que para él es la imposibilidad de la invención.

¿Y para las enfermedades de la mentalidad, para la psicosis ordinaria? Allí se trata de las pequeñas invenciones. Es la invención de un pequeño punto de capitón, de una pequeña identificación, y la identificación es la condición para que haya trabajo.

Nuestra clara orientación en PAUSA es que para todos los sujetos parlantes hay el traumatismo de lalengua: la invención procede de la ex-sistencia del órgano-lenguaje, y está antes de que la función sea encontrada. Por el hecho de que ex-siste el órgano-lenguaje al cuerpo, el sujeto está condicionado a encontrarle una función. O bien la recibe, o bien la inventa.

En PAUSA precisamos saber en principio de qué se trata, de quien se trata, ahí está nuestro interés en precisar los diagnósticos. Eso nos ayuda a no exigir de más. Y mucho menos en cuatro meses que es el tiempo que proponemos de trabajo. ¿Qué son cuatro meses en una vida? Nada, pero desde nuestra perspectiva puede producir un pequeño cambio en la vida de un sujeto, tal como escucharán en unos minutos el decir de una paciente al concluir su trabajo en PAUSA lo expuso en una frase que transmitió a todos cuantos pudo: "pequeñas cosas que hacen bien". Una buena publicidad para el psicoanálisis. Muy lacaniana. Otra consultante pudo captar en qué punto su satisfacción podía quedar en contrapunto con su sufrimiento. Otra fue llevada a confrontarse a su especialización en "rajarse para no resolver nada". Alguien logró nombrar la enfermedad de quien oficiaba de Otro atormentador y aliviarse con eso. Un sujeto ahogado logró recuperar el oxígeno. Hay más…

¿Cual es la posición de los practicantes en PAUSA, de los admisores, de los psiquiatras, de los terapeutas? Hay una dura docilidad, orientada también y lo escucharán de diversos modos en los veintiún trabajos: la presencia del analista desde la admisión para obtener un trazo de cada parlêtre, algo de su modo de gozar. Tenemos la versión del analista "dique y puente" cuando la marea del goce desborda todos los límites, o la referencia de una paciente casi sin lazo, que le dice a su analista que se siente como si la conociera de toda la vida. Podrán pensar qué relación con la posición del analista, traumatizando el discurso o quizás al revés, dulcificándolo. O proponiendo el silencio al trabajo interpretativo agotador. Escucharán un final de tratamiento en PAUSA de alguien que rechaza todo lo vivo de sí y del otro y que capta, en la última sesión, que su analista también está viva. No es poco… ¿Hay urgencias femeninas ligadas a las rupturas amorosas? ¿La instalación de la transferencia es un efecto analítico deseable? Este es el tema de trabajo del responsable de las admisiones, Gustavo Sobel. No es su única preocupación, háganlo hablar y se enterarán. Transferencia: Respondemos categóricamente que sí, en ocasiones prolongamos un poco el tiempo asistencial de la institución para asegurar el lazo analítico que continuará por fuera de PAUSA. Cuando no es posible ni necesario se concluye, si es que el paciente no decidió hacerlo por su cuenta. Las urgencias en los niños, en los adolescentes… en las parejas.

En fin enganches para los desenganches, ubicación del estilo de cada uno, de su modalidad de goce. ¿Qué es o que las pasantías permiten en PAUSA? ¿Qué deseo promueven?

En el momento de concluir algunas cosas coinciden con la apertura. Escucharán en los veintiún trabajos: qué ocurre entre la entrada y la salida de PAUSA. Y al final de este recorrido tendrán la posibilidad de asistir a una mesa redonda original, en donde nuestros colegas intentarán en cinco minutos cada uno, transmitirnos que es lo que la experiencia en PAUSA les enseña, les aporta para su formación como analistas.

Me resta solamente ubicar el pequeño momento inaugural, sin mucha teatralidad de mi parte, es un esfuerzo, y en la compañía de nuestras amigas Ana Ruth Najles y Adriana Luka, dar por iniciadas las IX Jornadas de PAUSA, Fragmentos de real en los casos de urgencia.


  1. Lacan, J., "Posfacio al Seminario 11", Otros escritos, Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 529.
  2. Lacan, J., "Joyce el síntoma", Otros escritos, op. cit., pp. 591-597.
  3. Lacan, J., El Seminario, Libro 11, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Paidós, Buenos Aires, 1993, p. 288.
  4. Lacan, J., Seminario 24, L' insu que sait de l'une-bevue s'aile à mourre, 1976-1977, inédito.
  5. Miller, J.-A., "El aparato de psicoanalizar", en Virtualia Nº 8
  6. Lacan, J., El Seminario, libro 23. El sinthome (1975-1976), Buenos Aires, Paidós, 2006.
  7. Lacan, J., El Seminario, libro 11. Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Buenos Aires, Paidós, 1986.
  8. Bassols, Miquel, "El eco de un decir" en Trauma y discurso .Estudios psicoanalíticos 4, Buenos Aires, Ed. Eolia, 1988.
  9. Miller, J.-A., Piezas sueltas, Paidós, Bs. As., 2013, pp. 259.
  10. Miller, J.-A., "La invención psicótica", El Caldero de la Escuela, Nº 11, Grama, Bs. As., 2009
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