15|OCTUBRE|2015
#2
ISSN: 2362-3918

Presentación
El Scilicet del cuerpo hablante

Marcus André Vieira

El psicoanálisis lidia con la presencia de una extraña alteridad en lo íntimo de cada uno. Freud demostró cómo era posible reconstruir, a partir de sus presentaciones fragmentarias –lapsus, olvidos, actos insensatos–, un discurso inconsciente intrínsecamente vinculado a los contenidos sexuales reprimidos. Lacan resume: estructurado como un lenguaje, el inconsciente es Otra escena.

Si nos sumergimos en nuestra historia como lo hacemos en un análisis, siempre nos topamos con elementos que van más allá de cualquier escena. Son trozos de palabras, olores, sonidos y saliva, que pueden ser muy elocuentes sin empero insertarse necesariamente en alguna narrativa o discurso articulado. No siempre el inconsciente es Otra escena; puede traducir esa alteridad disparatada, no articulada pero aun así lenguajera, que nos habita.

El x Congreso de la Asociación Mundial del Psicoanálisis se propone investigar esa dimensión con la premisa de que ésta es la forma principal de presentación del inconsciente hoy. Seguimos habitados por la misma alteridad extraña, pero en una época de quiebra de las narrativas el inconsciente se torna más impermeable al sentido, y se resiste a ser considerado como un texto censurado.

¿Dónde, sin embargo, situar esta experiencia de lengua sin la lengua, a la cual Lacan nos aproximó al promover el término lalengua? En este sentido, Jacques-Alain Miller propone –en la conferencia sobre nuestro tema, que el lector encontrará en este volumen– que en nuestro Congreso abordemos el inconsciente a partir de la expresión El cuerpo hablante.

Nos vemos llevados a interrogar qué puede hacer un analista con relación a la presencia, en un análisis, de ese hablante del cuerpo que no es discurso. El término cuerpo aquí requiere aclaración. Situado en el horizonte de esa pluralidad, antecede a su condición habitual. Para que tengamos un cuerpo es preciso que el haz de sensaciones y significaciones inacabadas que nos moviliza y atraviesa adquiera unidad mediante la intervención de un Otro, como Lacan lo demostró con su estadio del espejo. Ahora bien, Miller nos invita a situarnos en un punto lógicamente anterior al del cuerpo que tenemos, que ve y que es visto, que afecta y que es afectado. El cuerpo hablante se refiere a una dimensión pre-ontológica, antes de la bifurcación sujeto-objeto, incluso antes de la distinción entre cuerpo y alma. Es la vibración de algo corporal que, sin embargo, no está en los órganos del cuerpo sino que estaría "entre ellos", según la célebre expresión de Freud para localizar su inconsciente.

Por la misma razón, el cuerpo hablante no se experimenta exactamente en un análisis, en el sentido de su subjetivación, que supone vivencia espacial y espesor temporal, ambas referidas a un yo que está al mando. Para caracterizar la presencia del cuerpo hablante en un análisis, nada mejor que la formulación de Lacan destacada por Miller: el cuerpo hablante, como lugar de lalengua, no se presenta como vivencia, pero si como un evento, un "acontecimiento de cuerpo".

El foco del acontecimiento en cuestión es desplazado por la expresión: lo esencial de los acontecimientos de cuerpo en un análisis es en qué medida apuntan a algo que en nuestro cuerpo es hablante, aunque no sean discurso, dicho en términos de Miller, sirve para hablar pero no es palabra. Al mismo tiempo, sólo por poder ser tomados como habla se conjugan, se articulan, producen algún sentido, sustentan nuestra imagen de nosotros mismos y en última instancia el cuerpo que tenemos. El cuerpo hablante es pues una expresión que acompaña, según Miller, el modo en que Lacan reubica a su sujeto como parlêtre, destacando hasta qué punto lo hablante del cuerpo vivo es lo que nos da el cuerpo de cada día, el cuerpo que tenemos, ese con el cual vamos a dormir y nos levantamos por la mañana.

Lacan siempre destacó elementos que, de manera análoga, pueden ser hablantes incluso fuera del discurso: el significante "en lo real" y el objeto a son algunas de sus figuras conceptuales. No obstante, éstos son referidos a la Otra escena, la del fantasma. Luego Lacan pasa a considerar esa dimensión en sí. La abordará en referencia a espacios relativamente ajenos a la narrativa, como el cielo estrellado del sujeto japonés, la naturaleza de los semblantes, o incluso segmentos de la escritura de James Joyce. Es lo que nos permite enfocar, por ejemplo, cómo el analizante juega su partida final con el inconsciente sin el apoyo de una narrativa fantasmática, a partir de lalengua de su goce singular tomado como sinthome.

Este libro es uno de los primeros resultados del esfuerzo concentrado de una enorme comunidad puesta en movimiento por estas ideas. Como en volúmenes anteriores, analistas esparcidos por los cuatro rincones del planeta se pusieron a trabajar con una misma orientación, produciendo una convergencia y una sólida acumulación de saberes.

La comisión científica decidió tomar como punto de partida la mencionada conferencia de Miller para seleccionar noventa y cinco temas que pudiesen promover la discusión. Noventa y cinco colegas se ocuparon de encontrar su propio modo de presentar cada uno de aquellos en relación con el tema general. A cada autor sólo se le pidió, además, que dentro de lo posible fuera conciso, claro y preciso.

Los textos que el lector leerá en su forma final se beneficiaron también del encuentro entre sus autores y los comités de lectura Scilicet de las siete Escuelas que componen la amp. Formados por colegas analistas, amantes de la letra, que cumplieron el papel de editores, los comités propusieron referencias desconocidas, formulaciones alternativas, produciendo felices encuentros en la mayor parte de los casos. Contaron además con colegas bilingües, lectores de muchos orígenes, que se ocuparon de encontrar la formulación que cada lengua requería para transmitir de la manera más precisa, en lo imposible de la traducción, el punto en cuestión de nuestra practica. Así, este volumen debe mucho a los esfuerzos de los comités coordinados por los editores de cada lengua: Elisa Monteiro y Lúcia Grossi para el portugués, Gerardo Arenas para el español, Marie-Hélène Roch para el francés, Despina Andropoulou para el inglés, y Céline Menghi para el italiano. Todo este inmenso trabajo fue dirigido por Vera Avellar Ribeiro y Simone Souto, quienes pusieron sus talentos y su gran experiencia en la edición de los Scilicet anteriores al servicio de la producción del mismo volumen en cinco lenguas. En nombre de la Dirección del Congreso, de nuestra comunidad y del presidente de la amp, Miquel Bassols, es importante agradecer aquí a estos colegas, como forma de registrar nuestra enorme deuda para con todos aquellos que participaron de este trabajo impresionante.

El resultado es una colección al mismo tiempo borgeana y coherente. Como en los Scilicet anteriores, esa coherencia se oculta en la multiplicidad panorámica del orden alfabético, aunque es sustentada con firmeza por la orientación común de todos los integrantes del volumen. Basta ojear el índice para notar en qué medida los analistas de la amp discurren sobre el inconsciente sintonizados con su tiempo, cómo investigan la pertinencia de lo hablante del cuerpo en el plano de la sexualidad, del arte y de la política, entre otros, sin retroceder ante el desafío de intervenir a partir de lo que el Otro contemporáneo tiende a ignorar: la fuerza de lo que en el cuerpo es hablante. Temas tan diversos como "salir del clóset", fitness, body art y automutilación se ofrecen a la interpretación del analista que viene a demostrar cómo, en medio de la creencia en lo imaginario como real de los cuerpos, es no obstante posible dar lugar al poder de las palabras. Además, toda una vertiente de este libro se ocupa de revisar los conceptos del psicoanálisis a partir del modo en que Lacan lo indicó en sus últimos seminarios, señalados por Miller como su última enseñanza: el inconsciente lacaniano y el inconsciente freudiano, la interpretación y la pulsión, etcétera, son retomados bajo el prisma de lalengua, del parlêtre, del sinthome y del escabel, entre otros. E incluso autores como Merleau-Ponty, Descartes, Heidegger, Hegel, Schönberg, Duchamp y Joyce son convocados a participar de este gran mosaico que declina en nuestros días el psicoanálisis de orientación lacaniana.

El pase tiene un lugar privilegiado. Nuestra comunidad tiene la especificidad de colocar en su centro este dispositivo institucional creado por Lacan para producir narrativas que puedan llevar al público la singularidad de la conclusión de un análisis. Sólo un artículo se refiere explícitamente a él, pero los testimonios de pase encuentran cabida dentro de un sinnúmero de otros artículos, por atestiguar el modo en que diferentes análisis lidiaron con la dimensión de lalengua del síntoma en el horizonte extremo de su conclusión, una vez vaciado el romance del fantasma que, hasta entonces, le dirigía la existencia.

En esa dimensión del decir, la singularidad ya no se oculta bajo el sueño de un sentido último, siempre en fuga. Es presencia activa, sustancia gozante, según Lacan –sustancia hablante del cuerpo, podríamos decir desde el punto de vista que nuestro Congreso anuncia. Esa sustancia permanecerá como tal, no saturada por lo dicho, rebelde al saber y a la verdad. No habrá, pues, verdad última ni saber operatorio; sólo un nuevo "arreglárselas con" el goce singular del sinthome, cuando éste haya llegado a las tripas, según dice Miller.

Nuestra civilización parece haber elegido en un sentido contrario. Viene prefiriendo el cálculo de probabilidades antes que a improbable del goce. Las certezas inmediatas de las estadísticas de riesgo procuran remplazar la certeza de un acontecimiento de cuerpo. Programadores anónimos crean algoritmos para calcular –a partir de nuestro patrón de consumo, por ejemplo– lo que deben ofrecernos la semana siguiente, sin imaginar cuánta ideología se inserta en sus decisiones. La caja negra del sujeto, punto ciego en el corazón de la subjetividad, es ocupada por los pronósticos de las computadoras.

De hecho, lo improbable del goce puede angustiar. La vida que se inscribe en nosotros, vaciadas todas las historias del cielo y de la tierra, es al fin y al cabo sin razón, sin porqué. Pero los caminos por donde desemboca en el cuerpo, su inscripción contingente, aunque nada cuenten cuentan mucho, porque son lo que lo hacen vibrar como ningún otro.

Éstas son, querido lector, las coordenadas de lectura que el intenso trabajo en la preparación del Congreso me lleva a proponerte para este libro. No precisarás ningún insomnio ideal para recorrer los artículos que lo componen, pues todos los que de él participaron buscan transmitir, sin contar con sentidos previos bien instalados, la fuerza del inconsciente desde Freud hasta Lacan. Ojalá te conduzca nuestro interés por lo que hoy puede hacernos vibrar más allá del sentido.

Buena lectura.

Traducción: Silvina Molina
Revisión: Gerardo Arenas

Más información sobre el X Congreso de la Asociación Mundial de Psicoanálisis:
https://www.congressoamp2016.com

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