15|OCTUBRE|2015
#2
ISSN: 2362-3918

Cuerpo Hablante

Una interpretación
Damasia Amadeo de Freda

Agradezco esta invitación ya que me permite adentrarme en la lectura.

Leí el libro Piezas sueltas[1] de un tirón. Debo decir que durante la primera lectura que hice hubieron en mí dos reacciones: un primer tiempo marcado por un apasionamiento y un segundo tiempo marcado por cierta decepción. Al terminar el libro tuve la impresión de estar frente a dos cursos o, al menos, que había dentro del mismo una clara división: una primera parte caracterizada por la interpretación que hace Miller del Seminario El Sinthome[2] y una segunda parte –mucho más extensa- consagrada a los problemas de actualidad. Esa fue mi primera impresión.

Volví al principio del libro -aunque no de inmediato- y me retuvo la primera página. Miller comienza el curso diciendo que está totalmente absorto en la redacción del Seminario El Sinthome, al punto de olvidar que debía comenzar su curso; dice que recién la noche anterior se le ocurrió el título Piezas sueltas y que la elección se debió a que ese título no compromete a nada y que deja abierto lo que pueda venir. Indica que es un título que no prejuzga nada y que lo alivia de tener que velar por la "coherencia". Advierte que a él mismo lo tomó por "sorpresa" y agrega que la coherencia es un "artificio", y que si ese título le sirve es porque da a la "contingencia" prioridad sobre la "coherencia". Dice que le agrada, además, porque se trata de una "actitud" que puede jactarse de ser psicoanalítica o, en todo caso, de conllevar la regla fundamental; es decir, la "asociación libre".

En la segunda clase, Miller dice que el título del curso se debe a que se vio llevado a hacer algo diferente de lo que siempre hizo. Lo que siempre hizo fue introducir "orden" en los dichos de Lacan, y en esta ocasión optó por fiarse de la "ausencia de orden" y decidió que por una vez no razonaría en el sentido de la "racionalidad" sino que se contentará con hacer "resonar" algo en el público.

Comienza a elucidar lo que entiende es el Seminario 23, y entonces va a decir que hasta ese seminario Lacan fue de la mano de Freud, que Freud fue su ascendente, que fue una fascinación que lo cautivó, que adquirió poder sobre él y que padeció. Agrega que en el Seminario El Sinthome Lacan le suelta la mano a Freud y toma la de Joyce para dejarse guiar por él y así interrogar el psicoanálisis desde otra perspectiva.

Ahora bien, las primeras cinco clases del curso se caracterizan también por lo que Miller llama su "estar poseído por Lacan", las siguientes son otra cosa. Se puede ver cómo esa posesión se va matizando poco a poco a partir de la clase seis. Y él mismo lo anuncia en el inicio de esa clase. Dice que luego de las vacaciones de fin año, al tomar cierta distancia del curso, le pareció que había cierto pathos debido a ese "estar poseído por Lacan".

Me pregunto si en esto que dice, Miller no estará anticipando su propio distanciamiento, el cual le posibilitaría una nueva manera de leer a Lacan.

La lectura que hace Miller del Seminario El Sinthome en las primeras cinco clases del curso la leo así: Lacan modifica su propia idea del inconsciente, sustituye ese término por el de parlêtre y concibe a la estructura como un nudo borromeo de los tres registros RSI cuya característica es de "desorden" más que de "orden" y donde se privilegia la "contingencia" mucho más que la "coherencia". Es decir, entiendo que lo que Miller propone para su curso es la manera en que lee el Seminario El Sinthome.

Por otra parte, él no deja de insistir en que su tendencia natural es la otra, la de la "coherencia" y el "orden" respecto de su lectura de Lacan, y que en esta ocasión se "esfuerza" en la otra vertiente y que no le sale naturalmente. Le propone también al público leer el Seminario El Sinthome desde esta nueva forma de lectura que él implementa.

A partir de la clase seis, ese tono apasionado del que Miller se jactaba se matiza, pero no sólo sucede eso. A partir de esa clase se ve muy bien también cómo Miller obedece estrictamente eso que se propuso hacer: "dejarse llevar por la contingencia".

La contingencia que se presenta a partir de la sexta clase, es la embestida contra el psicoanálisis bajo la forma de la "evaluación" por parte del conductismo y el cognitivismo insertos en la administración francesa, la cual –dicha embestida- ya había comenzado un tiempo atrás y daba la impresión de ser un asunto terminado, según las propias palabras de Miller.

Al final de la clase seis, Miller le advierte al auditorio que el inconsciente puede desaparecer, que puede desaparecer de la buena manera -por una modificación interna al psicoanálisis, de la que testimonia el Seminario 23-, pero que también puede hacerlo de la mala manera, por la voluntad externa de querer hacerlo desaparecer. Anuncia entonces ahí mismo el siguiente Foro Psy anti TCC (terapias cognitivo-comportamentales) que tendrá lugar en París dos semanas después y la aparición de un nuevo número de Le Nouvel Âne. También anuncia la pronta aparición en librerías del Seminario El Sinthome y del pequeño volumen El triunfo de la religión.

A partir de esa clase asistimos, y diría que ya sistemáticamente, a una serie de contingencias dentro del curso mismo.

Por ejemplo, en la clase nueve Miller cuenta que fue invitado a un concurso de elocuencia en la facultad de Derecho para intervenir sobre el tema del crimen; dedica esa clase a hablar sobre ese acontecimiento y sobre lo que fue su exposición. En la clase diez habla de una nota que le hicieron para el periódico Le figaro a propósito de la política de los medios de comunicación de atacar al psicoanálisis y que, debido a un imprevisto en la nota, debió dirigirse a la sede del diario y que por tal motivo casi no llega a dar el curso. En la clase once, directamente toma la posta Eric Laurent, quien anuncia que, como Miller temía no llegar, le propuso a él relevarlo en esa ocasión. La clase doce la comienza Agnès Aflalo, luego llega Miller y lee varios mails de amigos, colegas e hijos de colegas, quienes le dan su apoyo incondicional ante lo que se va a considerar de ahí en más la embestida que va a hacer el movimiento psicoanalítico frente al ataque del Estado enrolado con las TCC, cuya aspiración es desprestigiar y considerar nula la utilidad del tratamiento psicoanalítico. Miller anuncia que a partir de ese momento la estrategia del psicoanálisis va a ser otra: en lugar de la defensa, el ataque. La clase 17 la da Eric Laurent, en la 18 interviene ampliamente Philippe La Sagna, y en la 19 nuevamente interviene Eric Laurent y se concluye con una suerte de diálogo entre Laurent y Miller. Sobre el final, Miller anuncia que estaba previsto que la última clase fuera la semana siguiente pero que, debido a una invitación que le hicieron para participar en otro espacio, el curso concluirá ahí mismo. Como podemos ver, una serie de eventos fortuitos escanden la segunda parte del curso.

Es decir, entiendo que esa forma accidentada que va tomando cada vez más el curso, y que fue lo que en primera instancia me decepcionó, no es otra cosa que el cumplimiento de lo que Miller se propone hacer y que realiza en acto: "privilegiar la contingencia sobre la coherencia y el desorden sobre el orden".

Entonces, lo que en mi primera lectura había desestimado como los "problemas de actualidad" y que creía desvinculados del análisis que Miller hace del Seminario 23, luego de volver a leer el curso desde esta otra lectura que hago, entiendo que no hay dos cursos en uno sino que, por el contrario, todo el curso responde a una misma lógica interna. Considero que es dicha lógica la que puede hacerle frente a otros discursos que desearían ver desaparecer el psicoanáisis.

De hecho, en la clase doce Miller anuncia que decidió agregar al final del Seminario El Sinthome, en la parte de Anexos y Notas, una segunda Nota, la llamada "Nota a posteriori", que está en la página 155 del seminario con fecha del 17 de enero de 2005; es decir, redactada entre la sexta y la séptima clase de su curso. En esta Nota Miller consigna que, dada la situación actual, le parece muy oportuno para los clínicos la publicación de esa "herejía" y ese "desvío" que es el Seminario El Sinthome frente a esa "ortodoxia" que son las TCC, las cuales manifiestan con descaro el autoritarismo con el que quieren imponerse.

En las últimas clases Miller analiza la época actual con las mismas coordenadas con las que lee el Seminario El Sinthome. Va a caracterizarla como una época en la que asistimos a una completa reconfiguración del orden simbólico y en la que se percibe cada vez con más insistencia "el real sin ley". Agrega que el predominio del "sin ley" por sobre el "orden" es lo que llama también a la instalación del régimen de la evaluación en el que cada vez más se va a requerir de legislaciones, de peritos y de planificadores para reparar y sustituir esa falta de ley con un orden nuevo. Por eso propone leer el libro Walden Twoo de Skinner -el padre del conductismo-, por considerar que representa bien la forma que tomará el programa actual del conductismo asociado al cognitivismo con el patrocinio de las neurociencias, el cual oculta, detrás de su forma democrática y de pseudociencia, su aspiración a la uniformización de la conducta como forma contemporánea del control sobre las personas.

A la máxima de Skinner: "no podemos darnos el lujo de la libertad", Miller le opone la actitud psicoanalítica de "la asociación libre"; al lenguaje unívoco de los cuestionarios y a la consigna codificada a partir de la cual se obtiene una conducta, Miller le opone el lenguaje equívoco de la metáfora y la metonimia y el factor de la sorpresa como los medios que tiene el psicoanalista para hacer resonar en cada uno una interpretación.

Para concluir, desde esta lectura que hago, planteo lo siguiente: ¿Cuál es el tipo de saber que se obtiene de un análisis y que puede transmitirse a la comunidad? Porque, si la interpretación apunta a producir una resonancia, todo indica que no es para obtener a partir de ahí un saber "sistematizado" ni "unificado". Aunque esto no impide que lo que resuene en cada uno gracias a una interpretación, sí pueda dar lugar a que se produzcan "trozos", "fragmentos" de saber. El curso Piezas sueltas me lleva a considerar esta perspectiva.


  1. Miller, J.-A., Piezas sueltas, Buenos Aires, Paidós, 2013.
  2. Lacan J., El Seminario, libro 23. El Sinthome (1975-1976), Buenos Aires, Paidós, 2006.
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