15|OCTUBRE|2015
#2
ISSN: 2362-3918

Cuerpo Hablante

Un real exterior al saber
Laura Valcarce

En la enseñanza de Lacan encontramos desde el inicio una disyunción entre el significante y el goce. La pregunta acerca de cómo arreglárselas con esta disyunción acompaña toda su enseñanza. En la conferencia de clausura del último congreso de la AMP, con motivo de la presentación del tema para el próximo congreso en Río, Miller dice que el misterio del que se trata es más bien el de la unión de la palabra y el cuerpo[1].

Retomo un fragmento de un poema de Paul Celane[2] que Celeste Viñal presentó en las últimas Jornadas de Carteles, a propósito de un trabajo[3] que tomaba este poema, en la perspectiva de que el artista precede al analista. Y el artista dice muy bien de este misterio.

(…)
A cada uno la palabra.
A cada uno la palabra que le cantó,
cuando la jauría le atacó por la espalda.
A cada uno la palabra que le cantó y quedó helada.

A ella, a la noche,
lo sobrevolado de estrellas, lo sobrebañado de mar,
a ella lo logrado al silencio,
cuya sangre no cristalizó cuando el colmillo del veneno
traspasó las sílabas.
A ella la palabra lograda al silencio.

Al iniciar la clase IV de Piezas sueltas, en donde situamos el párrafo que nos convoca esta Noche, Miller destaca que el buen método que encontró para abordar el Seminario 23 es el de dejarse poseer. Dice: "Déjense poseer, y de inmediato serán poseídos"; "abandonen toda idea de dominio, prefieran la coincidencia".[4]

La última enseñanza de Lacan pone en cuestión una serie de conceptos que, si bien algunos de ellos conservan su mismo nombre, son leídos de un modo diferente. Así, la interpretación, solidaria de la conceptualización del inconsciente estructurado como un lenguaje y del desciframiento, presenta una modificación como consecuencia de la sustitución del inconsciente freudiano por el parlêtre.

En la presentación del tema para el próximo congreso Miller finaliza su exposición diciendo: "Cuando se analiza el inconsciente, el sentido de la interpretación es la verdad. Cuando se analiza el parlêtre, el cuerpo hablante, el sentido de la interpretación es el goce. Este desplazamiento de la verdad al goce da la medida de aquello en lo que se convierte la práctica analítica en la era del parlêtre.[5]

La perspectiva del goce que no miente supone una interpretación que no es desciframiento, elucubración de saber, sino que apunta a cernir algo de lo real, por una vía que no es la del sentido, si más bien la de su vaciamiento.

En esta línea, recortamos el cuerpo, la presencia del analista que introduce la dimensión del cuerpo. Retomo la formulación de Silvia Baudini[6], cuando en el último Enapol hacía referencia a la posición del analista como semblante de cuerpo afectado. En esta vertiente, recorto algunas intervenciones de Lacan y una intervención extraída de uno de los testimonios de pase de Silvia Salman. En los testimonios del pase, la lista es extensa cuando se recortan las intervenciones del analista.

1.Susanne Hommel destaca que en una sesión le contaba a Lacan que todas las mañanas se despertaba a las 5 en punto. A esa hora, a las 5 en punto era cuando la Gestapo iba a capturar a los judíos en sus casas. Dice: "En ese momento Lacan saltó de su asiento, se acercó a mí, y me hizo una caricia muy suave en la mejilla. La entendí como un "gesto en la piel". Y destaca el gesto, "un gesto extraordinariamente tierno. Y esa sorpresa no disminuyó el dolor pero lo convirtió en otra cosa"[7].

2.Rosine Lefort expresa: "Lo primero que le dije (a Lacan) es que yo era el desecho irremediable". "Lacan luchó contra eso", "no luchó contra mí, sino contra ese desecho en lo real". "Poco a poco el silencio se instaló. Todos los días, veinte minutos, una media hora, en el silencio, él mantuvo su presión…" "La manera en que él dirigió la cura y luchó… me enseñó el rigor y al mismo tiempo la total no ritualización del análisis: el acto analítico puede hacerse en cualquier parte. Un día en que había huido, él me alcanzó cuando estaba ya casi dentro del subte". "El lugar de resto y de desecho fue la herramienta y el germen de mi trabajo en tanto analista. Decir que me desembaracé de eso completamente en la vida, es otro asunto. Pero, después de todo, yo estaba ahí para volverla eficiente"[8].

3. Silvia Salman destaca "una interpretación contra-transferencial: 'Usted me provoca eso', y un 'agarrarme' en acto por parte del analista que me hizo salir huyendo, me hacen percibir que la pulsión siempre es activa"[9].

En esas intervenciones no se trata de la interpretación vía el saber, sino de tocar, de aproximarse, de tratar un goce que no miente. En esta perspectiva, Miller enfatiza: "Lo que no es un mito, es el goce". "Lo que no es una ficción es el cuerpo hablante"[10].

En esta línea, quisiera tomar el caso del paciente de Kris, que Lacan trabaja en distintos momentos de su enseñanza. El caso del hombre de los sesos frescos permite circunscribir dos de las perspectivas que quisiera desarrollar:

- La emergencia de un real por fuera de lo simbólico, en la primera enseñanza de Lacan.

- La localización del goce en la interpretación que ensaya Lacan al subrayar "Roba nada".

Un real en disyunción con el saber

Miller destaca que no hay que considerar los términos primer Lacan y último Lacan como si una teoría superara a la otra, más bien se trata de una superposición de teorías de alguna manera co-presentes[11].

Si el último Lacan, solidario de la noción de parlêtre, da cuenta de una interpretación que apunte a un real exterior al saber, situamos en el primer Lacan, también, un real que queda por fuera de lo simbólico.

Ante la pregunta que se plantea respecto de qué coincidencia encontramos entre este primer Lacan con el último, encuentro un principio de respuesta en su interés respecto de la psicosis.

El primer Lacan, joven psiquiatra que se interesa por la psicosis (su tesis sobre Aimée, el caso de las hermanas Papin, etc.) y cuyo retorno a Freud, marcando las coordenadas de "no retroceder ante la psicosis", sitúa claramente su posición respecto de un tratamiento posible. En el Seminario 23, interesado por Joyce, se pregunta cómo es que nosotros no percibimos que las palabras de las que dependemos nos son de alguna manera impuestas. Y avanza un paso más con su interrogación, a saber, por qué un hombre llamado normal no percibe que la palabra es un parásito, que es la forma de cáncer que aqueja al ser humano y cómo hay quienes sí llegan a sentirlo[12]. Y no deja de evocar en la clase sexta las palabras impuestas que extrae como enseñanza de la presentación de enfermos del Sr. Primeau.[13]

Entonces, si el inconsciente estructurado como un lenguaje se elabora a partir de la histeria y la historia, tal como destaca Miller en la clase III de El Ultimísimo Lacan, la teoría del inconsciente en el último Lacan se elabora más bien desde la psicosis.

En esta línea, Miller busca el "calco" del último texto de los Otros Escritos ("Prefacio a la Edición inglesa del Seminario XI") y la "Respuesta al comentario de Jean Hyppolite…".[14]

Vayamos entonces a ese escrito, uno de los primeros de Lacan, para localizar allí el modo en que aborda un real exterior al saber.

Para ser historizado, un elemento tiene que haber sido simbolizado. Es decir, lo que ha sido objeto de una afirmación primordial, de una Bejahung, podrá retornar en lo simbólico. Dicho de otro modo, para que algo sea reprimido tuvo que haber tenido una inscripción en lo simbólico. Ahora bien, puede ocurrir que una parte de la simbolización no se lleve a cabo, y no sea admitida en lo simbólico, sino rechazada.

En este escrito, Lacan indica que "extraerá de dos campos diferentes dos ejemplos como premisas": la alucinación y el acting out.

"La alucinación, [retomando el caso del hombre de los lobos], pone en escena el comportamiento no sumiso de un elemento que no cayó bajo la legalidad de la cadena significante"[15], lo cual puede situarse en la perspectiva de un real sin ley. En el Seminario 1 Lacan destaca que se trata de "un real primitivo, un real no simbolizado"[16].

Una vez desarrollada la perspectiva de la alucinación, pasa al segundo ejemplo, poniendo en serie la alucinación y el acting out. Si bien hay diferencia entre la alucinación y el acting out, en ambos situamos un punto en común: "son manifestaciones de un real no simbolizado que no se queda tranquilo, que se manifiesta erráticamente".[17]

Desde esta perspectiva, Lacan trabaja el caso del hombre de los sesos frescos, planteando una fuerte crítica a Kris y a la Psicología del yo, en tanto producían un desvío y una degradación de la teoría freudiana.

El paciente de Kris, inhibido en su vida intelectual, no puede publicar sus investigaciones por temor a plagiar. Un día, cuando se encuentra a punto de publicar un trabajo, descubre un libro que contiene las ideas de su tesis, motivo por el cual si lo publica realizaría plagio[18].

Kris, a pesar de advertir la satisfacción en juego[19], interviene tranquilizándolo respecto de que no plagia. Lacan destaca que Kris "no se contenta con los decires del paciente", "va a las piezas probatorias y descubre que nada hay allí aparentemente que rebase lo que implica la comunidad del campo de las investigaciones. En suma, habiéndose asegurado de que su paciente no es plagiario cuando cree serlo, pretende demostrarle que quiere serlo para impedirse a sí mismo serlo de veras…"[20] (El subrayado me pertenece).

Dice Lacan en el Seminario 1: "Tienen aquí el tipo de respuesta evocada por una interpretación justa: a saber un nivel de la palabra a la vez paradójico y pleno en su significación"[21]. Ahora bien, ¿cómo responde el paciente?

Después de un prolongado silencio, que Kris no deja de advertir subrayando que "la longitud de ese silencio tenía un significado especial", entonces, "presa de una iluminación súbita"[22], relata que todos los mediodías, cuando sale de sesión, recorre los restaurantes y encuentra en los menús su plato preferido, los sesos frescos.

Entonces, dice Lacan, "Uno le demuestra que ya no es plagiario, y él demuestra de qué se trata haciéndole comer a uno sesos frescos"[23]. Destaca allí la emergencia de una relación oral primordialmente cercenada[24], es decir, un real no simbolizado.

En La dirección de la cura, cuando retoma el caso del hombre de los sesos frescos, allí el acento está puesto en otro lado. La vertiente de lo real por fuera del sentido, de lo simbólico, parece ser dejada de lado. Este momento, enmarcado en lo que Miller denomina el segundo paradigma del goce, la significantización del goce, implica el gran esfuerzo de Lacan por introducir sus conceptos bajo la rúbrica de lo simbólico.

En este escrito Lacan "ya no destaca el acting out como intersección de lo real y lo simbólico, sino que la categoría central es el deseo"[25]. Anorexia mental, come nada.

Sin embargo, allí mismo Lacan introduce un párrafo que quisiera destacar.

"No es que su paciente no robe lo que importa aquí. Es que no… Quitemos el "no": es que roba nada. Y eso es lo que habría que haberle hecho entender"[26].

No se trata de una interpretación que niegue el síntoma, ni de una que apunte al sentido, sino el "roba nada" que propone Lacan no desconoce, no deja escapar el goce en juego.

¿Cómo leer esa interpretación a la luz de la última enseñanza?

Si la interpretación no testimonia ningún saber, no consiste en una elucubración de saber, si la interpretación es un decir que apunta al cuerpo hablante, tendríamos que suponer, en principio, el encuentro de Lacan con el paciente de Kris, sin dejar por fuera la entonación, un tono, un gesto, que acompañen esas palabras posibilitando la resonancia en un cuerpo.

El "colmillo del veneno traspasó la sílaba"… Retomo para finalizar las palabras de Graciela Brodsky[27], cuando destaca que "si clasificamos síntomas, tejemos nudos, dibujamos cuadros, escribimos fórmulas, trazamos grafos, es porque diariamente hacemos la experiencia – insoportable a veces- de que en lo real no hay clases, solo piezas sueltas…". Sólo piezas sueltas, pero es en relación con otros que intentamos dar cuenta de una práctica, en fin… de cómo decirla.


  1. Miller, J.-A. (2014). "El inconsciente y el cuerpo hablante". Presentación del tema de X Congreso de la AMP en Río de Janeiro, 2016. Revista Lacaniana Nº 17.Publicación de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Bs As. Ed. Grama. 2014.
  2. Celan, P. Argumentum e silentio.
  3. Trabajo presentado por María del Pedro.
  4. Miller, J.-A. Piezas sueltas. Buenos Aires: Paidós, 2013. p.54
  5. Miller, J.-A. (2014). "El inconsciente y el cuerpo hablante". Presentación del tema de X Congreso de la AMP en Río de Janeiro, 2016. Revista Lacaniana Nº 17 Publicación de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Bs As. Ed. Grama. 2014.
  6. Baudini, S. "La construcción de un imaginario". Inédito.
  7. Entrevista a Susanne Hommel.
  8. Lefort, R. "El camino de cresta sobre la duna". Entrevista de Judith Miller a Rosine Lefort. En: Lacaniana, n.14. Buenos Aires, Escuela de la Orientación Lacaniana.
  9. Salman, S. (2010) "Ánimo de amar". Lacaniana, Nº. 10. Publicación de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Buenos Aires, Ed. Grama, año 2010
  10. Miller, J.-A. (2014). "El inconsciente y el cuerpo hablante". Presentación del tema de X Congreso de la AMP en Río de Janeiro, 2016. Revista Lacaniana Nº 17 Publicación de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Bs As. Ed. Grama. 2014.
  11. Miller, J-.A. El ultimísimo Lacan. Buenos Aires: Paidós, 2013. p.43
  12. Lacan, J. (1975-76). El seminario. Libro 23: El sinthome. Buenos Aires: Paidós, 2006.
  13. Encuentro este mismo paralelismo en las presentaciones de enfermos, en lo que se refiere a la posición de Lacan en el dispositivo. Allí recortamos una misma posición, el entrevistador en el lugar de analista, en los primeros años de su enseñanza y hacia el final de la misma.
  14. Miller, J-.A. El ultimísimo Lacan. Buenos Aires: Paidós, 2013 p. 44.
  15. Miller, J.-A. El ultimísimo Lacan. Buenos Aires: Paidós, 2013. p.44
  16. Lacan, J. (1953-54). El seminario. Libro 1: Los escritos técnicos de Freud. Buenos Aires: Paidós. 1995. p. 97.
  17. Miller, J.-A. Extimidad. Buenos Aires: Paidós, 2010. p.86.
  18. Lacan destaca: "Hélo aquí pues esta vez plagiario a su pesar". Lacan, J. El seminario. Libro 1. p.99.
  19. Kris destaca: "Se presenta tan extrañamente serio y excitado, que creo adecuado interrogarlo en detalle sobre ese texto que teme plagiar". Kris, E. (1951) "La psicología del yo y la interpretación en la terapia psicoanalítica". En Bibliográfica: Referencia en la obra de Jacques Lacan, n. 1, Barcelona, Biblioteca del Campo Freudiano, 1998, pp. 143-152.
  20. Lacan, J. (1958). "La dirección de la cura y los principios de su poder". En: Escritos 2. Buenos Aires: Siglo XXI, p. 579.
  21. Lacan, J. (1953-54). El seminario. Libro 1: Los escritos técnicos de Freud. Buenos Aires: Paidós. 1995. pág. 100.
  22. Kris, E. (1951).
  23. Lacan, J. (1955-56). El seminario. Libro 3: Las Psicosis. Buenos Aires: Paidós. 1995. P.118
  24. Lacan, J. (1958). "Respuesta al comentario de Jean Hyppolite sobre la Verneinung de Freud". En: Escritos 1. Buenos Aires: Siglo XXI. p.382.
  25. Miller, J-.A. Extimidad. Buenos Aires: Paidós.
  26. Lacan, J. (1958). "La dirección de la cura y los principios de su poder". En: Escritos 2. Buenos Aires: Siglo XXI. p.580.
  27. Brodsky, G. "La clínica y lo real". IX Congreso de la AMP. Un réel pour le XXIe siècle.
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