DICIEMBRE|2016
#4
ISSN: 2362-3918
Efectos de transmisión
Entrevista a Angélica Marchesini [1]
Por Leticia A. Acevedo

JAM en su conferencia…expresó: "…analizar al parlêtre lo hacemos, pero tenemos pendiente cómo decirlo". Podríamos pensar, parafraseando a Lacan, que en la transmisión de su experiencia el AE está en el banquillo como el analista en la dirección de la cura, al que se refiere diciendo, "...único amo en mi barco después de Dios, (…), mi quehacer de ejecutante, a lo cual es correlativo el aspecto de material´, bajo el cual mi acción aquí toma lo que ella misma ha producido"[2]. Lacan alude de este modo a la soledad del acto analítico cuando no hay quién diga lo que uno tiene que hacer.

Leticia A. Acevedo: ¿Qué puede comentarnos acerca de la decisión de presentarse al dispositivo del Pase? ¿Decisión, elección forzada?

Angélica Marchesini: Desde que comencé el análisis concebí el horizonte del pase, ya que, más allá de los efectos de formación y de control,-en los que estuve muy concernida- pensaba que uno era psicoanalista como producto de la experiencia analítica. Al procedimiento lo pensaba en términos de legitimación, como un dispositivo con cierta "ilusión de autenticidad". La postura a favor del pase, para mí era antagónica a formar grupos en la Escuela, no me incluí en ninguno, eso fue una decisión de no inclusión, aunque trabajé con mil colegas.

Así, durante el largo recorrido analítico atravesé distintos modos en los que el psicoanálisis se cruzó con mi modalidad de goce. Por ejemplo, desde la perspectiva fantasmática el lugar de la excluida aseguraba el goce del sentido e interpretaba que el Otro de la Escuela me daba la espalda, en ese primer tiempo mantenía el goce a distancia. Una vez que comencé a perder las identificaciones con los significantes amos, viví una etapa de desidentificación, una soledad muy profunda. Ya no me sentía apresada a nada, y aún retenía algo de mi oralidad. Sin embargo, se produjo como un salto, el deseo de vivir la experiencia de la Escuela.

En el curso del análisis se manifestó un deseo de pase, por cuanto me sentía concernida en lo más íntimo. Así como el análisis me posibilitó tener la palabra, el pase podía ser una forma de sostenerla. Y en la última sesión ocurrió algo curioso, le digo a mi analista, que el cartel de la EOL se acababa de conformar. Pero debido a que los miembros eran amigos, pasar por ese dispositivo era un poco endogámico, y le transmití que esperaría dos años hasta su permutación. Claro, que no dudaba en hacer el pase, pero no tenía urgencias, ese tiempo había quedado atrás. El analista abre los brazos y exclama: "¿Hasta cuándo piensa retener eso para Ud?" El otro analista, -tuve dos simultáneamente-, lo reafirmo: "Reteniendo eso hasta el último minuto". Ese mismo día escribí a la secretaría del pase de la AMP para solicitarlo en otra Escuela.

L.A.A.: ¿Podría ubicar si hubo efectos en su posición como analista a partir del fin de análisis y luego de la nominación que hayan tenido incidencia en su práctica?

A. M.: En sí mismo creo que con el pase podría llegar a nutrirme de otra experiencia mediante la producción de algo nuevo, y distinto a lo que he llegado en el propio análisis. Y considerando que, es una búsqueda de un resultado de saber, en relación con lo real de la experiencia, el procedimiento fue para mí una apertura a efectos realmente imprevisibles. Mientras en el pase se produce un saber sobre la operación del analista, también es un emprendimiento en la dimensión del hacer. El decir y hacer en mi caso, tuvo todo su alcance, El olvido del inconsciente produjo un cambio en la manera de pensar la clínica. En cuanto a la interpretación, notaba otra manera en la que ésta actuaba sobre el síntoma, anudaba el síntoma y la transferencia. Constataba los efectos sobre el goce, me orientaba desde una posición más maleable. Algo que no iba de suyo, acerca de cómo estaba inserta en el programa de goce del analizante, de qué manera estaba tomada en el asunto. Advertí una mayor ductilidad en el manejo de la transferencia, ya que era capaz de usar una variedad mayor de semblantes que envuelven a la práctica. Para ello fue necesario cierta desposesión, como dice Eric Laurent, algo así como buscar la particularidad de una forma de vida, sin la barrera de los gustos sobre las formas de goce.

En cuanto al desarrollo de la transmisión a la comunidad, se abrirá seguramente una nueva elaboración. Tal como señala Lacan en El Seminario 24, existe la prueba del pase, y en esa transmisión se trata, no de decir, sino de mostrar de qué manera es posible no desdecirse. Esperamos estar a la altura de poder alcanzar esa coherencia interna.


  1. AE período: 2016-2019.
  2. Lacan, J., "La dirección de la cura y los principios de su poder", Escritos 2, Siglo XXI Editores, México, 1975
STAFF

Dirección:
Luis Tudanca

Dirección Editorial:
Leticia A. Acevedo

Comité de Redacción:
Juan José García, Patricia Kerszenblat, Delfín Leguizamón, Alejandra Loray (Secretaria de redacción)

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