DICIEMBRE|2016
#4
ISSN: 2362-3918
XXV JORNADAS ANUALES DE LA EOL
Hiperconectados. Los analistas frente a los lazos virtuales.
Mesa – On Demand
Gerardo Battista: "Siempre es hoy"
Jorge Chamorro: "Nuevas formas del Standard"
Coordinación: Paula Husni
Por Carlos Dante García

La afectación fundamental: hablar como objeto a

Introducción:

En las últimas Jornadas de la EOL asistí a varias de las mesas simultáneas. Fui a las que se discutía de qué manera incidían en la práctica los gadgets "La nueva presencia" se presenta, a pesar de su variedad, de dos formas: o viene del lado de los pacientes con la demanda o interfiriendo la demanda o se presenta del lado del analista bajo la forma de ofrecer un "medio" para la experiencia analítica (teléfono, WS, Skype, etc.)

Destaco de entre esas mesas, porque me invitaron a que escriba alguna resonancia, la mesa titulada On demand, "Bajo demanda", en la que participaron Jorge Chamorro con su texto, "Nuevas formas del standard" y Gerardo Battista con "Siempre hoy". Ambas exposiciones fueron muy distintas, aunque compartían el rasgo de la demanda. Trataban de responder a "¿cómo están implicados los cuerpos en la hiperconexión, si la red no supone una presencia real?

 

Las exposiciones:

Jorge Chamorro desarrolló una argumentación en contrapunto diciendo cómo entiende el psicoanálisis a partir de la inclusión de los objetos tecnológicos: el analista se orienta por el mantenimiento de rituales en la práctica o se orienta por principios de la práctica analítica. Opta por el camino de los principios y éstos, los principios, están siempre amenazados por los síntomas, pero no dejan de ser los instrumentos mediante los que el analista se orienta. Propuso reconocer que el uso de los medios tecnológicos es una práctica ya existente y preguntó: "¿Cómo considerar estas prácticas existentes? ¿Qué es un cuerpo? y en particular, ¿qué es el cuerpo del analista?... especialmente cuando un análisis comienza y este es velado a la visión del paciente, dejando solo un contacto con la voz enunciada o la voz áfona". Dijo de los que se oponen a dicha práctica, que el cuerpo y su presencia será instrumento de una resistencia y su forma moral es que afirman que se trata de una práctica degradada. Precisó que ese tipo de contacto no siempre debe ser avalado pero esos medios técnicos, no dejan de constituir una oferta o una demanda para los demandantes y para los analistas. No se puede rechazar, recalcando que esta demanda toma diversas formas y que a los analistas nos exige una mayor precisión acerca de lo que entendemos por psicoanálisis. El síntoma que resiste la inclusión de los nuevos medios técnicos tiene el nombre de "rituales lacanianos" y "puristas lacanianos". Le siguió un caso clínico y viñetas que mostraron las posibilidades y también la manera en que pueden usarse los objetos tecnológicos, todas ellas con el rasgo de que formaban parte de la demanda que hacían los sujetos para poder analizarse.

El texto de Battista se centró en un caso clínico, el recorrido analítico necesario en ésta ocasión, para que un joven se transforme en paciente. Consumía en forma desmedida gadgets y se tatuó en su cuerpo una frase que aludía al no paso del tiempo ni a la pérdida. Consumía en exceso tecnología musical, capturado por las pantallas y sin asistir a sus obligaciones. El dinero destinado al pago de las sesiones era usado para el consumo. Gerardo realiza distintas formas de intervenciones para que haya una demanda analítica en vez de una demanda comandada por la satisfacción del consumo: intercaló sesiones, interpretó la función de la familia. Trató de hacer responsable al padre para que lo lleve a sesión. Lo llamó y demandó su asistencia hasta que, en el momento de faltar varias semanas, a su vuelta le exigió el pago de la totalidad de las sesiones en que faltó y, en el caso de no hacerlo, no lo atendería. Se producen efectos, lo que se llama, efecto sujeto: pérdida de objetos que no repone y casi inmediatamente llega el momento en que ve a un familiar cercano chateando a escondidas exponiendo sin vergüenza lo que hacía. La interpretación que le es hecha lo distingue de la familia y lo sitúa como alguien con vergüenza. El efecto sujeto es inmediato: la angustia.

Son nítidos en las exposiciones, los contrapuntos: en una, el objeto tecnológico forma parte de la demanda, "me puede atender por…" y la respuesta hace posible en su uso, un recorrido analítico. En el otro, el objeto tecnológico interfiere para la posibilidad de una demanda de análisis porque el joven estaba capturado en esos objetos, pero más específicamente en cierta identificación, que no permitía extraer su goce singular.

 

Conclusión: la afectación fundamental

¿Hablamos del cuerpo imaginario, del cuerpo viviente (de la realidad) o del cuerpo en tanto objeto a? Éste, es una función de la experiencia analítica. El analista puede imitar el plus de gozar, se puede volver semblante del objeto. La presencia del analista es equivalente de la consistencia lógica del objeto a en el análisis. ¿Cómo imita el analista el plus de gozar? Lo imita por ejemplo, por el rasgo de la pulsión que es el silencio, al callarse y lo imita por el rasgo de la pulsión de la mirada, que es el ocultarse del campo de la visión como sostiene J.-A. Miller, en el Seminario Extimidad, en el capítulo titulado: "Las ficciones del Otro y del objeto" dice: "el analista, su presencia, se basa en los rasgos negativos, los rasgos esenciales de sustracción en la forma de cómo se afecta. Cuando afectar quiere decir, fingir, ostentar algo. El analista finge la consistencia lógica del objeto: el silencio con la voz y el ocultarse con la mirada. Pero cada vez que habla, cobra relieve y pone en riesgo esta afectación fundamental. El objeto a es su consistencia lógica y es lo que le permite no estar como sujeto en la experiencia", Miller cita a Lacan: "da cuerpo con su ser mismo a la producción de un irreal"[1] Miller: "La producción de un irreal es el objeto a, el cual no es percibido como real sino como irreal, como de la misma estofa que las ficciones. El analista cuando habla debe demostrar no estar sujeto a los efectos del significante. Tendrá que aprender a causar, hablar como objeto a, tendrá que demostrar su yo no pienso, porque las marcas de pensamiento son formaciones del inconsciente. El analista finge sus afectos y sus afectos están siempre afectados porque están destinados a un uso: lo quiera o no, está destinado a cierto uso del lado del analizante: los testimonios de alegría, de placer, de su interés, de su cólera, de su asco, de su afecto, para el analizante valen como signo de que el Otro existe. Se trata de algo inevitable.


  1. Lacan, J., clase del 10 de junio de 1969, Seminario 15, "El acto analítico", inédito.
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