JULIO|2017
#5
ISSN: 2362-3918
Editorial
Comprender lo nuevo, reanimando lo viejo...[1]
Por Leticia A. Acevedo

El Caldero de la Escuela fue nuestra primera publicación, una revista impresa que fue creciendo por el trabajo y el estilo de cada gestión. A todos, y a cada uno de ellos, muchas gracias.

A 25 años de su aparición queremos celebrar su trabajo sostenido acompañando cada instante de ver, cada tiempo de comprender y cada momento de concluir.

Nuestra revista tiene un antecedente, otra revista que se llamaba El Caldero, fue la revista del Simposio del Campo Freudiano[2], editada por muchos colegas de nuestra Escuela que participaron en ella, Diana Wolodarsky, Graciela Ruiz, Ricardo Seldes, Luis Erneta, Ricardo Nepomiachi entre otros. Hago mención de este precedente porque en cada movimiento, en cada cambio se mantiene lo que funciona. Este fue y es un rasgo de quienes llevaron y llevan adelante la Escuela, ya que lo nuevo no implica abandonar lo viejo, en palabras de Confucio, ni lo anterior. Se trata de sostener lo que funciona para estar a la altura de la época.

¨… el nombre de nuestra publicación –que acompañó la vida de la EOL desde sus orígenes– alude al caldero agujereado del que nos habla Freud en "La interpretación de los sueños"[3]Hay un real imposible de decir pero capaz de ser abordado. Con Freud, conocimos los tres imposibles: gobernar, educar y psicoanalizar y advertidos de esto, podemos encontrar en El Caldero… un esquema narrativo para inventar un modo de decir lo que no puede ser dicho.

El Caldero de la Escuela, nació en junio de 1992 y su versión on line vio la luz en el 2014 bajo la dirección de Silvia Baudini y Andrea Zelaya.

Hacia el final de esta, nuestra gestión, tenemos la oportunidad de celebrarlo ya que nuestra revista tiene el valor de acontecimiento y mantiene vivo el trabajo de la Escuela. Me interesa pensar la gestión editorial como una elaboración sostenida por un pequeño grupo, un cartel. En este caso un trabajo a modo de cartel ampliado, donde cada uno aporta su rasgo y su estilo.

Me parece oportuno recordar a Eric Laurent en Belo Horizonte[4], donde planteó la dificultad de nombrar lo imposible de decir haciendo el siguiente relato sobre la fábula titulada: "La sopa de piedra":

La historia se desarrolla en un pueblo de las montañas, en la que hay un mendigo que se

acerca a las casas para pedir comida y no logrando su objetivo utiliza una estrategia. Se

acerca a una tienda y pide frijoles y carne para hacer una sopa. La dueña de la tienda se lo niega e inmediatamente lo echa. No obstante frente a la insistencia del mendigo, dice que lo único que le dará es un "puchero" (una cacerola, un Caldero).

El mendigo ubica la cacerola en una plaza prende un fuego y regresa a la tienda para

preguntarle a la señora si le puede dar un poco de agua y le cuenta que está preparando una sopa de piedra. Esto despierta no solo el interés de la dueña de la tienda sino de otros que estaban allí. Comienzan a preguntarle cómo se hace ese tipo de sopa. El mendigo muy despacio y casi saboreándose, comienza a describir la receta: la cantidad de agua necesaria, el tipo de piedras, etc. La dueña de la tienda, cada vez más interesada, le pregunta: "¿Se le puede agregar frijoles?", "Claro" responde el mendigo; "¿Se le puede agregar carne?", "Sí, sí claro". Así fue como la mujer le fue dando poco a poco distintos ingredientes que le permitieron hacer una deliciosa sopa. La señora insiste en probarla.

Pasan unas horas y el mendigo llama a la señora y delante de los otros pueblerinos les dice: "La sopa está lista, sacamos las piedras y la tomamos".

Este relato nos muestra cómo la piedra es el elemento central, es el hueso alrededor del cual se construye algo. La piedra queda sólo como causa del deseo. En este cuento podemos ver el cambio que se produce en la dueña de la tienda cuando el mendigo logra despertar su deseo de saber alcanzando su cometido cuando la sopa se lleva a cabo. El Caldero de la Escuela está a punto, listo para ser saboreado por ustedes!

Nosotros analistas sabemos que se trata de despertar el deseo, lograr que nunca esté en

reposo. En la clínica analítica se comprueba cómo cada uno presenta su síntoma como

modo de alojar y alojarse en distintos espacios. Pues bien, El Caldero es uno de ellos.

Cada uno con su sopa, cada uno con su núcleo de goce irreductible, cada uno con el nombre en la punta de la lengua, cada uno con su piedra construyendo su propio estilo.

A continuación los invito a ver el video que con un poco de esto y otro poco de aquello evidencia nuestro trabajo de Escuela!


NOTAS

  1. Miller, J.-A., "La Escuela al revés", El Caldero de la Escuela 28, Bs.As., 1994. El título es extraído del epígrafe elegido por Miller para este artículo, Confucio, Conversaciones II, I I.
  2. Una institución entre otras que formaban parte del movimiento hacia la Escuela antes de la fundación de la EOL y la AMP.
  3. García J. José, El Caldero on line 4, ¨Editorial¨diciembre 2016.
  4. Conferncia sobre "La variedad de la práctica del tipo clínico al caso único" en Bello horizonte.
STAFF

Dirección:
Luis Tudanca

Dirección Editorial:
Leticia A. Acevedo

Comité de Redacción:
Juan José García, Patricia Kerszenblat, Delfín Leguizamón, Alejandra Loray (Secretaria de redacción)

Colaboradores:
Silvina Díaz, Ana Cecilia González, Santiago Hormanstorfer

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