JULIO|2017
#5
ISSN: 2362-3918
Lo que vendrá…
Entrevista a Xavier Esqué
Por El Caldero de la Escuela

El tema propuesto para el Congreso de la AMP, a realizarse en Barcelona en abril 2018 "Las psicosis ordinarias y las otras. Bajo transferencia", nos permitirá, tal como usted y Ana Aromí señalan, interpelar lo vivo de la clínica psicoanalítica actual, los trozos de real que a la luz de la enseñanza de Lacan, se encuentran en la experiencia analítica. Con el tema trabajado en el Congreso de Río de Janeiro en 2016 acerca de "El Cuerpo Hablante. Sobre el inconsciente en el Siglo XXI", Miller señaló el viraje hacia la última enseñanza de Lacan inspirado en una frase del Seminario 20 Aun: "Lo real […] es el misterio del cuerpo hablante, es el misterio del inconsciente"[1] y también constató que el esplendor del cuerpo ha predominado sobre el tema del inconsciente dejando, un interrogante sobre este concepto en la última enseñanza de Lacan.

A partir de esto queremos preguntarle:

El Caldero: ¿Cómo piensa usted el nexo conceptual entre el tema del Congreso de Río y el de Barcelona?

Xavier Esqué: A primera vista podría parecer que son dos temáticas que no tienen mucho que ver la una con la otra. Pero, en efecto, la psicosis ordinaria nos permitirá seguir interpelando lo vivo de la clínica psicoanalítica actual, cernir los trozos de real surgidos de la misma experiencia analítica y con ello continuar explorando el misterio del cuerpo hablante. Por otra parte, la psicosis ordinaria, que es una modalidad de la psicosis que se deduce de la última enseñanza de Lacan, apela al saber del psicoanalista y prueba de ello es que desde hace años ha abierto todo un campo de investigación en el cual estamos inmersos. Lo que me parece novedoso es que, en estos momentos, no es solamente un trabajo de las Secciones Clínicas, sino que ahora lo tenemos en el centro de nuestro próximo Congreso de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. Por lo tanto, hay que entender que además de clínico el congreso será epistémico –también político- porque tenemos una elaboración no diré que pendiente pero si en curso, dada la incidencia que la psicosis ordinaria tiene en toda la clínica psicoanalítica. Y al decir en toda la clínica psicoanalítica eso significa que las neurosis de algún modo también están concernidas, fundamentalmente, en sus formas de presentación más actuales. Entonces, me parece que no es forzado decir que el próximo Congreso de Barcelona sigue la estela del Congreso de Río 2016, en tanto seguiremos abordando la nueva clínica del parlêtre y el misterio del cuerpo hablante pero ahora por otros medios más específicos, a partir de la psicosis ordinaria.

E. C.: ¿Considera Ud. que las psicosis, las ordinarias y las otras, podrían arrojar luz a la expresión de Lacan (en Joyce el síntoma) según la cual "...mi expresión parlêtre (hablaser),... sustituirá al inconsciente de Freud"?

X. E.: No lo diría de las otras si las tomamos desde el punto de vista de las psicosis clásicas, las psicosis extraordinarias, las desencadenadas desde el punto de vista clínico, es decir, las psicosis explicadas por una falla en el orden simbólico resultado del fracaso de la metáfora paterna y que se pueden recomponer por la vía de la metáfora delirante. Esta es una clínica de la discontinuidad y ahí el inconsciente freudiano se manifiesta más bien bajo la modalidad del rechazo o en la modalidad de un a cielo abierto.

En cambio, con la psicosis ordinaria nos encontramos de entrada con la clínica del sinthome, con el campo del goce, y ahí con esta nueva perspectiva clínica el concepto de inconsciente freudiano no alcanza a la hora de dar cuenta de las soluciones singulares que el parlêtre ha inventado para mantener unidos los registros Real, Simbólico e Imaginario. Por otra parte, sabemos que la palabra del psicótico se orienta mejor por lo real que por la verdad, es decir, que más que pretender verificar un saber en el inconsciente lo que busca es cernir un real en lalengua misma. Entonces, es a partir de esta nueva clínica en general y, en particular, con las psicosis ordinarias que podemos decir que el concepto de parlêtre -el sujeto más el cuerpo, el misterio del cuerpo hablante- puede venir a sustituir el del inconsciente freudiano. Porque, en definitiva, se trata de ver cómo el sujeto se las apaña para sostener su cuerpo, su narcisismo, su realidad, sin los discursos establecidos, sin el recurso del Nombre del Padre.

E. C.: ¿Qué implica en nuestra práctica que la clínica del sinthome, de la gradación y la singularidad no anula la anterior, la clínica estructural?

X. E.: En primer lugar no la anula porque los signos discretos a partir de los cuales sustentamos el diagnóstico de psicosis ordinaria continúan siendo signos relativos a los efectos producidos por el agujero forclusivo: sutiles trastornos de lenguaje, sentimiento de vacío, desenganches del Otro que no implican ruptura, etc. Por otra parte, "el sentimiento de la vida de un sujeto", expresión de Lacan extraída del texto "De una cuestión preliminar…", nos remite a la forclusión del significante del Nombre del Padre y a su correlativo agujero en el lugar de la significación fálica. Es decir, que en este texto de los Escritos se encuentran los cimientos a partir de los cuales se ha podido edificar la última enseñanza de Lacan sobre las psicosis, el caso Joyce. Una cosa es la radicalidad del significante y otra la condición gradual del goce, por eso el concepto de parlêtre al poner en primer plano el goce de lalengua, establece un nuevo vínculo entre significante y goce.

Por otra parte, no anula la etapa anterior porque hay que partir de la base de que cada una de estas clínicas atrapa un real distinto, es por eso que no son excluyentes, son modalidades distintas de atrapar un real en función de la enseñanza de Lacan, en función de la clínica del momento y de los instrumentos conceptuales de los que se dispone.

No veo de ningún modo que con la clínica del sinthome se pueda prescindir de la clínica estructural, que se pueda prescindir de la lógica del significante, lo que sí cambia es la concepción misma de la estructura, que pasa de pertenecer a lo simbólico a ser de lo real. Lacan lo plantea en "El Atolondradicho": "La estructura es lo real que sale a relucir en el lenguaje".

E. C.: En el argumento Anna Aromí y usted afirman que: "…los impasses del goce femenino, desplegados en Aún empujan a Lacan a tomar la mano de Joyce abriendo su última y ultimísima enseñanza". ¿Podría desplegar lo condensado en esta frase?

X. E.: En efecto, la última enseñanza de Lacan, que J.-A. Miller nos viene enseñando a elucidar, se inicia a partir de una nueva lectura del significante Uno. Eso va a comportar que la primacía del Otro, tanto en el registro de la verdad como en el registro del deseo, se desmorona. No hay otra primacía que la del goce, la del Uno-solo en su dimensión real. Por consiguiente, la práctica psicoanalítica cambia, la experiencia analítica no se detiene al nivel del fantasma y de su atravesamiento. El fantasma como ventana sobre lo real está en el lugar de lo real, pero este real no es el real sin ley. El atravesamiento del fantasma no solventa la cuestión del goce, el objeto a está en el lugar de la significación y por tanto el goce que ahí se cierne es un goce diáfano al sentido. La solución del deseo que se desprende del atravesamiento del fantasma se fundamenta en que la causa del deseo, hasta entonces ignorada, pasa al saber. Pero ¿y el goce? El objeto a, señala Lacan en el Seminario 20, no es más que un semblante de ser que "no puede sostener el abordaje a lo real"[1]. Hay algo que sigue opaco al saber y que no es tocado, son restos sintomáticos, las marcas de goce que conmemoran la conjunción del Uno y el cuerpo, es lo que Lacan llamó sinthome, pura reiteración del Uno de goce[2]. Éste es el goce opaco al sentido.

Por otra parte, una vez socavados la primacía del simbólico y el privilegio del significante del Nombre del Padre, el goce que hasta entonces había sido pensado desde el Edipo y por tanto desde la óptica masculina será abordado por el lado de la sexualidad femenina. El axioma "la mujer no existe" hace caer el universal sustentado por el Nombre del Padre. En efecto, es el goce femenino el que empuja y abre la puerta de la última enseñanza de Lacan. "Hay Uno" es correlativo al "no hay relación sexual", no está escrita en el inconsciente ninguna ecuación que establezca una relación entre los sexos. El goce femenino, goce indecible que no atiende la prohibición, que no pasa por la castración, que no se deja negativizar, se revela puro acontecimiento de cuerpo. El goce femenino será concebido entonces, por Lacan, como el principio del goce y será generalizado para todo ser hablante, puesto que explicará mejor cuál es el estatuto del goce singular que resta opaco al sentido[3].

E. C.: ¿Cómo piensa usted esa clínica instrumental y flexible a la que llama la singularidad de las invenciones subjetivas? ¿Por qué plantea que se trata de una elección ética?

X. E.: En esta nueva clínica borromea la psicosis en general, y la ordinaria en particular, no son más que una modalidad del sinthome en tanto cuarto elemento que anuda real, simbólico e imaginario. Si partimos de la idea de que los tres registros, de entrada, están disjuntos y que es el sinthome el cuarto elemento que los anuda, tenemos entonces que la psicosis no es más el reverso de la neurosis sino tan solo una variante en el modo de abrochamiento. Esta pragmática termina con toda idea de normalidad, no hay jerarquía en los anudamientos posibles, es aquí donde ubicaría el punto ético. El Nombre del Padre no es más que una modalidad de anudamiento entre muchos otros, cuyos apaños e invenciones pueden llegar a ser tan singulares que hasta pueden ser infinitos.


NOTAS

  1. Lacan, J., El Seminario, Libro 20, Aún, Buenos Aires, Paidós, Bs. As., 1981, pág. 115
  2. Miller, J.-A., clase del 30 de marzo de 2011, Curso de la orientación lacaniana "El ser y el Uno" (2010 – 2011), inédito.
  3. Miller, J.-A., clase del 2 de marzo del 2011, Curso de la orientación lacaniana "El ser y el Uno" (2010 – 2011), inédito.
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