JULIO|2017
#5
ISSN: 2362-3918
Resonancias...
Presentación de Libros
15 de Marzo 2017
Presentación del libro de Miquel Bassols, Lo femenino, entre centro y ausencia
Un puente de letras
Por Silvia Baudini

En primer lugar quiero agradecer a Miquel su invitación a presentar este libro. Le he puesto un título a esta presentación tomado de uno de sus textos: Un puente de letras

"Para resolver este lío que has traído al museo habrá que aislarlo en una burbuja, yo quedaría tranquilo y te daba a ti la satisfacción de exponerlo."

Esta frase dicha por un hombre, el responsable del museo, a una mujer, la artista, me permite enmarcar el comentario de este libro que tengo el gusto de presentar: Lo femenino entre centro y ausencia de Miquel Bassols.

Su escrito "Sigalit Landau o el arte del litoral" me llevó a informarme sobre esta artista a la que no conocía. En un video realizado en ocasión de la exposición de 2014 en el Museo de arte contemporáneo de Barcelona, a la que MB se refiere, titulada "La danza fenicia en la arena", me encuentro con esta frase.

Y bien, lo femenino es un lio que hay que poner en una burbuja, la burbuja del significante, para que el hombre esté tranquilo y la mujer pueda exponer - con la ortografía que Lacan nos enseña -, ex-poner, poner de lado, un poco afuera, un poco ausente, y con una satisfacción, que el hombre cree que le provee pero él no sabe que esa satisfacción viene de Otro lado que el goce fálico, goce que él cree que encierra, como en una burbuja, el total de la satisfacción.

 

Tender un puente

El goce femenino no es una cuestión de mujeres, es el régimen del goce como tal. Opaco al sentido, litoral, alteridad fundamental. MB nos permite saber algo que no va de suyo. No es igual gustar de las mujeres que soportar lo femenino. Podemos leer a lo largo del texto las variantes de esa burbuja, que empiezan por la cosquilla y terminan en la hoguera. La cosquilla imaginaria de personajes como Demi Moore o Scarlet Johannsen, en su texto "Scarlet y Demi, la oscura transparencia" y la hoguera del "trauma en los cuerpos, violencia en la ciudades", porque lo cito: "la pantalla del fantasma parece cada vez más tenue cada vez parece cumplir menos su función de defensa frente al goce del Otro, cada vez el sujeto se ve llevado de manera más imperativa al pasaje al acto".

MB recorre el litoral de lo femenino y con él nos lleva a saber un poco más de eso que no se sabe o que el mundo aburbujado no quiere de ninguna manera que se sepa. La globalización de la feminización es algo patente en ese sentido. Todos iguales, ahora feminizados. La norma macho puede llegar hasta ahí.

En una entrevista a Chistine Angot, autora de Una semana de vacaciones, a quien JAM hizo un homenaje en el Teatro Sorano, ella dice: "la literatura se ocupa de aquello de lo que se tiene un conocimiento en el fondo de sí mismo, que se percibe vagamente pero que no sabemos cómo decir."

¿Cómo darle la palabra a lo que Miquel nombra el Otro goce, ese que no responde al significante? Encontramos en su libro diferentes momentos en que nos dice "escuchar a lo femenino", "devolverle la palabra al Otro, para que no quede suspendida en un silencio eterno sin llegar a ser respondida, para que ese espacio del goce del Otro no quede librado al pasaje al acto más mortífero".

Lo femenino, tal como lo aborda, abrió para mí en el recorrido del libro a un lugar que, por no tener un nombre en el campo del sentido, ausentido, dice Lacan, estamos obligados a explorarlo una y otra vez. Nunca abarcado, siempre tortuga y nosotros Aquiles. "Pero, la tortuga también es tortuga para ella misma,- dice Miquel - ella también se ve sometida a la misma paradoja que el hombre Aquiles al intentar atraparla", porque la mujer en el terreno de lo femenino, es Otra para sí misma como lo es para él.

Lo femenino no tiene sexo. No hay en este libro ninguna suposición, creencia, preconcepto acerca de lo que "es" lo femenino. No se llevan bien, lo femenino y el verbo ser. Podemos decir que su afinidad es con el tener, pero no en el sentido fálico, sino en el sentido de "tener un cuerpo", como dice Miquel, y por tenerlo "las palabras resuenan necesariamente en ese cuerpo".

 

Letras y lugares

En su curso de 1983, "Del síntoma al fantasma y retorno" Miller dice que "Cuando se abordan las cosas por el lado del inconsciente estructurado como un lenguaje, lo que respecta al resto, a lo que es del orden de la encarnación, de la presencia física, se lo deja a la buena de Dios". Miquel no deja nada librado a la buena de Dios, porque precisamente se ocupa del resto en su absoluta alteridad con el significante. Aquí se abre el campo litoral. Y la diferencia precisa con la frontera que MB nos permite comprender. La frontera divide dos lugares recíprocos, cuando hay litoral no hay reciprocidad posible.

El modo en que lo aborda y el lugar que le cabe al psicoanálisis tiende un puente hacia el campo de lo femenino. El discurso analítico se sitúa del lado femenino, del lado del Uno solo, no el Uno que remite al otro significante sino la soledad del Uno que aguarda pero no espera nada.[1]

¿Qué quiere decir esto? Aguardar sin esperar. Es una diferencia radical con la religión y la esperanza, esta última es la que manda a lo peor. Esperando...lo peor. Aguardar se separa del cinismo de quien no cree en nada, de quien sabe que todo está perdido y le pide a Alejandro, el rey, que no le tape el sol. Aguardar es apostar a la contingencia. Esa que tiende un puente del Uno solo a la alteridad radical del Otro. Esa contingencia en la que se basa el encuentro amoroso, donde algo cesa de no escribirse. Miquel nos habla de la transferencia, dice: "hace falta un acto de amor para poder leer la página en blanco como aquello que cesa de no escribirse en la serie de símbolos de lo femenino."[2]

Lo femenino no se dice pero se escribe. El pase es una constatación de esa escritura. Miquel dice claramente que no se trata de dos dimensiones, la palabra dicha y la escritura, sino que hay una escritura en el decir, lo que Lacan llama el S1 de todo significante. La presencia del analista se autoriza en lo femenino, porque autorizarse es no rechazar lo alteridad del propio goce, y por esta razón autorizarse por sí mismo no es permanente, se puede no ser fiel, retroceder y rechazar ese goce que no entra en los parámetros del Edipo, del falo. Es poder autorizarse en lo que Miquel nombra el "exilio interior del ser hablante". Y ese exilio es la razón - dice - de una desautorización, allí donde el sujeto no puede hacerse autor de su propio discurso no puede autorizarse en el sentido de hacerse sujeto autor de su enunciación.

Entonces, hay un hacer del analista que va en la dirección de la escritura en la palabra. Un hacer de la interpretación donde se juega la presencia del analista que, como relata Rosine Lefort, puede llegar al punto de correr a su paciente y atraparla en la boca del subte. El hacer del analista, su presencia nos es trasmitida por Miquel, así como lo que la experiencia del psicoanálisis le ha permitido saber de lo que no se sabe ni se quiere saber. Él ha empujado ese no querer saber un poco cada vez, pudiendo entre centro y ausencia, trasmitirnos lo que el psicoanálisis le ha enseñado acerca de lo femenino.


NOTAS

  1. Bassols, M., Lo femenino entre centro y ausencia, Grama, Bs.As., 2017, p. 28.
  2. Ibídem, p. 183.
  3. Conferncia sobre "La variedad de la práctica del tipo clínico al caso único" en Bello horizonte.
Resonancias...
Presentación de Libros
15 de Marzo 2017
Presentación del libro de Miquel Bassols, Lo femenino, entre centro y ausencia
Por Alejandra Glaze

Primero que nada quiero agradecer a M. Bassols la invitación a presentar su libro, en carácter de "primera lectora". Les puedo asegurar que redactar la contratapa para localizar el punto central del mismo, fue un verdadero desafío, ya que el libro va y viene tomando el tema de lo femenino en todos sus aspectos: clínico, epistémico, y político, funcionando como un verdadero compendio en el cual lo femenino se despliega como banda de moebius a lo largo de todas sus páginas, sin perder nunca la brújula.
Pero también hay que destacar que son textos reescritos para su publicación, de lo que M. Bassols fue legando a nuestra comunidad en su función de presidente de la AMP durante estos últimos 3 años. De modo que podré ser la primera lectora del conjunto, pero ya todos ustedes han podido escuchar y leer varios de estos textos, aunque la unidad y la reescritura que ha aportado Miquel, reformula y reorienta esa escucha y esa lectura, ubicando muy certeramente cuál ha sido su orientación epistémica y política durante estos años para el ámbito de la AMP. Fecunda y precisa sin dudas. Espero poder transmitirles algo del entusiasmo que me produjo su lectura.

Siguiendo la última enseñanza de Lacan, el interés profundo de este libro es ubicar lo femenino a partir de la cuestión del goce, reformulando la posición de Freud, que partiendo del deseo, dejaba a lo femenino en el terreno de lo enigmático, con la pérdida de lo que implica lo femenino por fuera de la lógica del deseo y del lenguaje.
En palabras de Freud, lo femenino es ese "continente negro", desconocido, un enigma siempre a descifrar, que llevó a la pregunta por "qué quiere una mujer", camino siempre abierto al rechazo a lo femenino, y sus consecuencias muchas veces funestas en la historia del mundo.

Lacan en cambio opera una descompletud que permite pensar lo femenino más allá del funcionamiento fálico general.
Es decir que con su formulación "La/ mujer no existe", da lugar a la singularidad que implica el goce de una mujer, y la aparición de las singularidades alejadas del universal fálico, del "Para-todos" que el discurso de la ciencia propone.
No se puede afirmar nada universal sobre lo femenino, sin caer en lo fálico.
La perspectiva que se abre al introducir así lo femenino, es que no todo responde a la lógica del funcionamiento edípico, sino que hay otra lógica, la de un goce que no entra en el corset de la lógica fálica. Una lógica nueva que no responde a la del lenguaje, y que escapa a las leyes de la palabra, convirtiéndose en aquello contingente e inesperado, e incluso muchas veces traumático.

Hoy, alejados ya del falocentrismo freudiano y siguiendo la orientación lacaniana, Miquel Bassols nos presenta en este libro las diversas formas en que lo femenino abre un espacio que ya no podrá funcionar en la lógica presencia-ausencia, sino que pone en valor ese "entre" que da lugar a un espacio imposible de recorrer.

Lo femenino será precisado aquí como aquello que viene a romper con la norma-macho de Lacan, con lo que podría definirse en lo SOCIAL como lo normal, el Universal que implica el para-todos, el principio fálico, y que hoy el discurso de la ciencia encarna intentando medir y cuantificar, la naturaleza de la norma. Es precisamente el psicoanálisis el que puede transmitir algo acerca de la singularidad del goce y el deseo, no subsumible en el "Para-Todos" de la política del Amo. Y este libro es una herramienta imprescindible en esa tarea, ya que postula a lo femenino como lo que llega para a hacer estallar el ideal de exactitud y el imperio de la cifra como verdad, que la ciencia hoy propone como su método. El goce femenino es lo que no se deja medir escapando a la operación de la ciencia, haciendo objeción a ese "para-todos" forclusivo.

Así, Miquel propone lo que implica el goce femenino tanto para la ciencia como para las teorías de género: "una piedra en el zapato" (p. 71), en el punto en el que este goce sin medida reaparece como intolerable frente al intento de imponer la lógica fálica del "para-todos".
Les leo una frase de la página 71: "Hay un racismo entre los sexos y la violencia contra las mujeres es un signo de este racismo de goce".
De este modo, hay que lograr transmitir desde el psicoanálisis un tratamiento posible para esa alteridad del goce de otro modo que con el ideal del Uno pulsional que genera los efectos segregativos que hoy están a la orden del día.

Como dice en la contratapa, lo femenino, entre centro y ausencia, viene a nombrar aquello que no haría falta que existiera, ese punto ciego que localiza, siempre fallidamente, la alteridad radical que define al goce del Otro, siempre traumático para el goce fálico, y que suele ser segregado como extraño.
Esto es retomado por Miquel a partir de Lituraterre, donde Lacan dice: "Entre centro y ausencia, entre saber y goce, hay litoral que solo vira a lo literal…".
Es decir, siguiendo al mismo Lacan del Discurso de Roma, que "el fondo de ausencia es aquel sobre el que se sustraerán todas las presencias del mundo", es decir, lejos de lo imaginario y su correlato simbólico, y más cerca de lo real. O como Lacan lo aclara en el mismo texto: "…esas presencias de nada, los símbolos, por los cuales lo ausente surge en lo presente".
En definitiva, siguiendo la lectura del Lacan de su última enseñanza, la AUSENCIA siempre remite a la inexistencia de relación sexual, y a aquello que como ASTUCIA aparece en el lugar de esa ausencia.
Y ya en "El atolondradicho" aclara: "Recurrir al no-todo… es, mostrar la salida fuera de las ficciones de la Mundanidad, hacer fixión distinta de lo real […] y expulsar los mitos con los que de ordinario se suple". La ausencia de relación constituye el acceso del parlêtre a lo real. Puede ser esta una orientación para en el próximo ENAPOL abordar lo no-familiar en el marco de lo familiar.

Siguiendo estos lineamientos de Lacan, M. Bassols precisa que lo femenino se encuentra alejado de la lógica binaria del significante según los valores de presencia y ausencia, situando así los dos focos de un universo elíptico al que pertenecería lo femenino: el falo como centro y el goce del Otro como punto ciego, el goce que no haría falta. Este goce del Otro no tiene representación alguna en el Universo centrado alrededor del Uno fálico; y es así que en ese espacio ya no se puede funcionar en la lógica binaria de presencia y ausencia. Ese espacio entre Uno y Otro, es irrepresentable, y es el "entre" del título de este libro, un espacio que lejos de poder recorrerse, existe, se produce.

En ese universo elíptico de lo femenino, en el centro se trata del significante fálico, y la ausencia implica ser otro para sí mismo, una ausencia que ubica lo innombrable por la vía del Otro, lo no representable por la vía de la identificación o del semblante. En esa alteridad queda deslocalizado el goce, elevado a la segunda potencia, ubicando la imposibilidad de recubrimiento de ambos campos; es decir, no existe la posibilidad de reunión ni de intersección, ya que su intersección sería exclusión de los mismos, un campo donde se estaría en el no-campo (Seminario 9).

Mientras que el goce fálico pasa por el lenguaje, el goce no fálico, pasa por el cuerpo, y es el goce femenino, donde no hay representación posible. Así es que se instaura lo femenino en función de la lógica de la letra, ese borde del agujero en el saber, que intenta tratar la no reciprocidad entre los sexos, cifrando algo de ese espacio, y haciendo frontera entre uno y otro.

En esta misma línea, Miquel Bassols aclara la diferencia entre el goce fálico que sigue la lógica del significante, y el goce no fálico que sigue la del objeto, una no reciprocidad que no genera una frontera, sino un litoral, es decir, usando su propia metáfora, "ambos goces como países extranjeros para sí mismos".
El goce estará siempre habitado por un goce no fálico, extranjero, una disyunción interna, un exilio interior que se abre, como litoral, hacia la inmensidad de lo océanico.
Se rompe así con la idea del universal que se sostiene en una excepción como tendencia natural del pensamiento, lo que hace difícil pensar ese "no-todo", ya que no tiene límite, y podríamos definirlo como una infinitud que no excluye nada.
De este modo, la segregación y la diferencia vendrán siempre de la mano de lo fálico, de la reivindicación, del establecimiento de las normas. Lo femenino llegará así para nombrar ese exilio interior, esa alteridad sin simetría ni reciprocidad.
Pero además, lo femenino queda situado como un S1 solo, e incluso como sinthome, como lo más singular (P. 49), y lo más opaco del goce, una alteridad radical. Justamente será en el lugar del "no hay relación sexual", donde se abre a la posibilidad del invento singular. En definitiva, lo femenino es aquello que no puede ser colonizado por ningún discurso.

Se trata de la alteridad radical del S1 solo que no está a la espera de un S2, sino que está dispuesto a cualquier azar, a cualquier contingencia, a aguardar sin esperar nada, en vecindad con el lugar del analista, en un estar a la espera de lo contingente.

Además, frente a lo que se ha dado en llamar la feminización del mundo, M. Bassols opone la mundialización de lo femenino, como una deslocalización generalizada del sujeto de goce, siempre inefable, que solo la mujer como horizonte parece poder delimitar, no sin consecuencias.

Lo femenino situaría muy precisamente aquello que Miquel enuncia como el fundamento de la "inexistencia de la relación sexual", leído en lo social como la falla que introduce la mujer: "sea cual sea el problema, la mujer es la causa" (p. 32). Y así, en el pasaje al acto violento, se busca golpear en el otro lo que el sujeto no puede simbolizar, lo que no puede articular con palabras sobre sí mismo, contrariando al uso que se hace del término violencia machista, ya que el acto violento en este caso, indica un declive y una imposibilidad estructural de alcanzar la posición viril. En definitiva, sería la imposibilidad de poner en palabras eso femenino que hay en cada uno, sea hombre o mujer.
Cito aquí a Miquel: lo femenino "es el lugar de un exilio interior del ser hablante… lugar de lo real irrepresentable que marca el exilio interior de todo ser de lenguaje. Es la razón de una desautorización, allí donde el sujeto no puede hacerse autor de su propio discurso" (p. 35), y continúa: "autorizarse como un ser hablante es autorizarse en lo femenino también".

De la lectura de Lo femenino, entre centro y ausencia, puedo terminar diciendo que la mujer conserva algo de esa relación con la "otredad", o eso sería por lo menos esperable, y así las figuras del éxtasis, de la infinitud, y lo ilimitado, nos revelan un tipo de satisfacción femenina que no permite ser estigmatizada bajo imperativos fálicos a un deseo enlazado en términos heteronormativos.

Podemos precisar la posición femenina como una manera posible de captar esa diferencia interna en el interior de los significados, que es lo mismo que decir que en la singularidad de la posición femenina hay un imposible a saber, y que en ese lugar, cada uno, puede dar lugar a una invención singular.

Los invito a todos al recorrido de este libro, que seguramente no será el mismo, pero que cada uno podrá tramar, seguir, inventar, y que les aseguro que disfrutarán.


Resonancias...
Presentación de Libros
15 de Marzo 2017
Presentación del libro de Miquel Bassols, Lo femenino, entre centro y ausencia
Resonancia por Silvia Bermúdez

"Cada libro, como cada escritor tiene un pasaje difícil, insoslayable
y debe optar por dejar este error en el libro
para que siga siendo un verdadero libro, no una falsedad".
M.Duras. Escribir

Un desafío, una apuesta

Hizo falta una mujer, Alejandra Glaze, quien fue su primera lectora y editora, que le hizo notar que sus textos, producto de una elaboración colectiva en la comunidad de soledades que llamamos Escuelas, podían ponerse en serie para darle unidad de libro.

En efecto este puente de letras se rescribió y ambos lograron este valioso producto donde está muy bien trazada la orientación teórica, epistémica y política del autor.

Un libro que en menos de un mes tomó cuerpo con un recorrido geográfico, pasando por una lituratierra psicoanalítica.

 

Orientaciones

Miquel Bassols y su prudencia: no ir de prisa ni concluir demasiado rápido, no caer en reduccionismos, ni dar todo por comprendido; también hay que demostrarlo.

A su vez nos comparte y pone a la discusión sus tropiezos, desacuerdos e impasses que desmenuza, de los conceptos complejos que recorren su libro.

A través de su entusiasmo y rigurosidad en la transmisión, junto a su generosidad, dado que no escatima en fundamentar sus argumentos e hipótesis, tanto como sus interrogantes y dificultades, causa una provocación a la lectura de esta lituratierra psicoanalítica.

 

Situar una "coma"

El título del libro testimonia de ello Lo femenino, entre centro y ausencia, una precisión de puntuación luego de una lapsus fecundo (la falta de una coma) al uso de ella. La importancia de esta es situarla en un lugar para que resuene otro sentido. Colocar una coma entre lo "femenino" y "entre" para situar un espacio.

 

Entre

Lo femenino que habita ese extraño lugar de elipse, cuya trayectoria se constituye entre centro y ausencia, entre la lógica de la frontera y la lógica del litoral. Un entre que aborda un espacio de "lituratierra incógnita"
El famoso continente negro de Freud es para el psicoanálisis lacaniano la "lituratierra incógnita": lo femenino.
Precisa con agudeza la diferencia y alteridad entre los goces; goce fálico y Otro goce.
Lo femenino más allá o más acá del goce fálico es lo que introduce la no relación sexual, relación que no puede escribirse ente centro y ausencia.
Una diferencia muy útil es distinguir, entre frontera y litoral para explicar la problemática de lo femenino, se trata, justamente, de no pensarlo en términos de fronteras sino como litoral.

Sobre una dificultad, la traducción de una frase: "la jouissance qu' il ne faudrait pas" Frase nada simple para el castellano, una frase de difícil traducción que Lacan retuerce.
"Si hubiera otro goce que el goce fálico no haría falta que fuese ese". El autor lo cuestiona y desmenuza; el goce fálico o el Otro goce; ese que no haría falta ¿cuál es?".
Nuevamente una orientación: No concluir con prisa y quedarse en ese suspenso que la lengua francesa permite más que la española, no es solo un problema gramatical sino también de lógica.
El autor ha intentado autorizarse en lo femenino y de cada argumento que Bassols transmite, así como otros que problematiza se pueden extraer distintos hilos.
De las resonancias de esta noche infiero que cada lector construirá el armado de su propio tejido entre frontera y litoral, eso sí, siguiendo la enseñanza que el mismo imprime, sin dar nada por sentado y sin apresuramientos.
Esto en una época donde la prisa nos invade, es una invitación ética.

STAFF

Dirección:
Luis Tudanca

Dirección Editorial:
Leticia A. Acevedo

Comité de Redacción:
Juan José García, Patricia Kerszenblat, Delfín Leguizamón, Alejandra Loray (Secretaria de redacción)

Colaboradores:
Silvina Díaz, Ana Cecilia González, Santiago Hormanstorfer

Staff
INTERLINKEANDO
Escuela de la Orientación Lacaniana Asociación Mundial de Psicoanálisis Asociación Mundial de Psicoanálisis FAPOL Today Lacan XXI XIº Congreso de la AMP La Red de la EOL Virtualia Virtualia Entrelibros Cuatro+Uno
APP
APP
REDES
Seguinos en Facebook Seguinos en Twitter Seguinos en Instagram
Kilak | Diseño & Web