DICIEMBRE|2017
#6
ISSN: 2362-3918
Resonancias...
XXVI Jornadas Anuales de la EOL
Fantasmas, Ficciones, Mutaciones. El psicoanálisis y sus relaciones con la realidad
Conversaciones sobre lo que no se sabe.
"Nuevos tratamientos del cuerpo"
Conversan: Juan Carlos Indart y Flory Kruger, Coordina: Gerardo Battista
Por Gerardo Battista

El sábado 16 de septiembre fue un verdadero acontecimiento de Escuela, el trabajo de los miembros y cartelizantes en las mesas simultáneas de las XXVI Jornadas Anuales de la EOL.

"Nuevos tratamientos del cuerpo" fue el tema que la Dirección de Jornadas le propuso a Flory Kruger y Juan Carlos Indart para conversar. Tuve el lujo de coordinar esta mesa.

El tema en cuestión se abordó desde la perspectiva de "Lo que no se sabe", título inaugural de lo que fueron las Primeras Jornadas Anuales de la EOL en 1992. Jacques-Alain Miller en la Apertura afirmaba que todo estudio de psicoanálisis debería portar este significante.

Los tratamientos contemporáneos del cuerpo buscan una escritura en lo real de la carne, como por ejemplo los cortes, tatuajes, piercings, cuerpos entregados a la medicina, como en las tecnologías de fertilidad asistida, cambio de sexo o cirugías estéticas que hoy se vuelven incluso preventivas. Son intentos de localización del goce que, paradójicamente, promueven su deslocalización. También podemos ubicar tratamientos del cuerpo vía la imagen, como aquellos que se sacan una selfie, para poder localizar su cuerpo dentro de la escena del mundo.

Cada vez más proliferan presentaciones clínicas de neurosis que no han encontrado una solución vía el síntoma; así como de psicosis sin una evidente invasión de goce en el cuerpo sino más bien pequeños fenómenos. Eric Laurent en "Las psicosis ordinarias" ubica una posibilidad de construcción, ya no del delirio, sino del abrochamiento con un significante que le permita reapropiarse de su cuerpo.

Las presentaciones clínicas que ya no son legibles vía el nudo Edipo – castración comprometen más al cuerpo que a las palabras. En ellas encontramos intentos de solución (sin mediación simbólica) ante la deslocalización del goce, que se traduce en cuerpos invadidos de angustia, neurosis actuales freudianas, cuerpos inhibidos, soluciones rígidas del goce del lado de "ser nombrado para" o los cuerpos desarraigados, condenados al goce disperso de la metonimia errática.

Los nuevos tratamientos del cuerpo dan cuenta, por un lado, de un cambio de época que vira de la prohibición a un empuje al goce. Esta mutación en la satisfacción es provocada por la ciencia que hermanada al capitalismo trastoca el orden simbólico, siendo lo imaginario lo que ocupa su lugar. Esta transformación estraga la eficacia operatoria simbólica que localiza el goce en el cuerpo. Por otro lado, que lo simbólico ya no sea lo que era introduce el nuevo estatuto que el mismo tiene en la última enseñanza, donde Lacan Lacan ubica una relación primaria del cuerpo con el goce de lalengua, anterior a lo simbólico. Es un punto intrincado donde confluyen y se tensionan ambas cuestiones que abren un horizonte para pensar el cuerpo y su clínica.

Lacan con el Estadio del espejo, cuestión que destaca Flory Kruger, nos enseña que lo simbólico da cuerpo al goce. Asimismo, delimitando qué es el cuerpo para el psicoanálisis ubica que no se llega a tener un cuerpo hablante a través de un aprendizaje ni por un proceso evolutivo sino a través de una experiencia en la que está implicado el goce.

El encuentro de lalengua con el cuerpo no sólo lo vacía de goce sino que, al mismo tiempo, persisten restos, más allá de esta condición incorporal del goce. Allí Juan Carlos Indart nos propone pensar el goce en el cuerpo desde una nueva perspectiva centrándose en "La tercera". El serhablante está dividido entre el goce fuera-de-cuerpo, el goce de las zonas erógenas localizado en los bordes del cuerpo y un goce en el cuerpo, deslocalizado. Ambos goces se encuentran separados por los objetos a.

Lacan plantea en RSI[1] que lo imaginario funda la consistencia. El goce que ex-siste logra sostenerse fuera del cuerpo en la medida que lo imaginario adquiere consistencia. Es decir, en la medida que el campo imaginario se unifica, armando su cuerpo. Al respecto, Indart interrogó sobre qué puede anudar, en vez del Ideal, el imaginario al goce, dando como respuesta el síntoma. En ese preciso punto, señala una experiencia de goce en juego en el imaginario corporal que está por fuera de lalengua pero no del síntoma. Es decir, el síntoma propicia un anudamiento de lo imaginario con el goce, anterior al armado del Otro simbólico.

Lo que indica como problemático en la clínica actual no es el exceso pulsional sino lo imaginario que se suelta dificultando el armado de un cuerpo. Me parece interesante esta perspectiva ya que permite pensar una clínica de la orientación lacaniana ante el estrago de la eficacia de lo simbólico.

Estas consideraciones, en el marco de "Lo que no se sabe", animaron un debate vivo con el público de la sala y la mesa de trabajo, arrojando jirones para poder pensar y formalizar lo que hacemos en la clínica del parlêtre.


NOTAS

  1. Clase del 17 de diciembre de 1974.
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Dirección:
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Dirección Editorial:
Leticia A. Acevedo

Comité de Redacción:
Juan José García, Patricia Kerszenblat, Delfín Leguizamón, Alejandra Loray (Secretaria de redacción)

Colaboradores:
Silvina Díaz, Ana Cecilia González, Santiago Hormanstorfer

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