OCTUBRE|2018
#8
ISSN: 2362-3918
Efectos de transmisión
Entrevista a Kuky Mildiner (EOL)
AE (2015-2018)

Kuky MildinerEl Caldero ¿Qué podrías decirnos de tu caso acerca de la continuidad/discontinuidad entre el final de análisis y la demanda de Pase?

Kuky Mildiner: Como miembro de la Escuela y de la A.M.P. el pase siempre estuvo en el horizonte para mí. De diversas maneras. Por mi interés con las enseñanzas del pase, los testimonios, los de los carteles. Por considerarlo como un deseo latente en el transcurso de mi análisis y fuertemente relacionado con el deseo del analista. Sigue siendo un interés clínico, respecto de la dirección de la cura, de los efectos posibles de los análisis-comenté mi interés en el propio atravesamiento de la angustia en mi último testimonio-, inquietudes respecto de la posición del analista, sus responsabilidades y sus límites en la práctica.
Escribí del modo en que el fin de mi análisis fue sorpresivo. Estimo que hay sorpresa en cada final de análisis. Ya que no creo que sea algo que se pueda deducir. Uno puede saber que está cerca de finalizar, pero prever cuál será la última sesión, me parece difícil. Hay algo imprevisto que se produce en el momento de concluir. Porque efectivamente el análisis termina cuando el analizante se despide del analista.
En mis testimonios relaté la sorpresa de la última sesión y los avatares de la misma. Finalmente contaba el sueño del fin del análisis que había soñado hacia seis meses. En ese sentido se establece una discontinuidad, en el punto de la desintrincación inconsciente transferencial- Inconsciente real, del cual escribí en algunos testimonios.
Me gusta como lo dice J-A.Miller en su curso Los usos del lapso cuando hace entrar el pase en el sofisma de los tres prisioneros. Ahí dice así: "El pase no es otra cosa que la doble conclusión del análisis." Y señala un tiempo, intervalo, entre el momento de la última sesión y la entrada al dispositivo. Ahí se retoma una continuidad de otra manera. Intervalo que para mí fue necesario para producir la lógica que mostrara el recorrido realizado de una manera encarnada.
Entonces J-A.Miller ubica la conclusión en el análisis de naturaleza subjetiva y el procedimiento del pase en donde se brinda una desubjetivación de la conclusión.
¿Porqué la relación con el sofisma si es solo uno el prisionero? Es con los dos pasadores que se reagrupa con el sofisma de los tres prisioneros. "¿Qué puedes decirme para que dejes que te me adelantes? " Tengo el recuerdo de la pregunta de uno de los pasadores que formuló con una pregunta su punto de impasse y cómo las respuestas que elaboré en ese momento- las preguntas fueron muy al detalle- resultaron fecundas. Ahí tuve la experiencia de lo que se da en llamar el pasador como placa sensible. Seguramente hizo pasar eso.
Que un tiempo siga al otro, no lo hace totalmente continuo. Hay efectivamente una hiancia entre la última sesión y la producción y la transmisión desubjetivada del pase.
Por otro lado, yo agregaría dos momentos más concernidos en el pase. Uno en la actividad de testimoniar como A.E. De transmitir cada vez un aspecto que implica otra vuelta, un volver a pasar el pase. Fue un trabajo intenso elaborar cada testimonio en relación con los temas que me proponían para cada presentación. Siempre intentando sostener la fuerza de la transmisión.
Por último, el momento actual, donde habiendo terminado mi periodo de A.E. las invitaciones a responder a preguntas en revistas o en los ámbitos de las Escuelas, me hacen dar una nueva vuelta en relación con la transmisión no tan pegada a mi pase, sino más bien a una elaboración conceptual de los fundamentos de la práctica.
A veces, es mi propio mensaje que retorna en las preguntas, a las que trato de responder dándoles una nueva vuelta.

E.C: Considerando la perspectiva de la Escuela sujeto: ¿cómo piensa la dimensión política del Pase, en tanto experiencia singular que se transformaría en colectivo por el Pase?

K.M: De lo singular a lo colectivo la dimensión política en mi caso tiene sus propias aristas.
Por un lado, la singularidad del caso, en su síntoma –"clandestina"- indica una distancia muy grande entre lo privado y lo público, que en el recorrido analítico se desembrolló necesariamente para poder realizar ese pasaje a lo público.
Esto, si se quiere, está relacionado con la pregunta anterior, en donde hacer público mi decir es una consecuencia que continúa el trabajo realizado en el análisis.
De hecho, hube de atravesar mi propio infierno y largar mi libra de carne para transmitir mi pase frente a los muy grandes públicos de la AMP.
Por otro lado, y yendo de lleno a la cuestión política, el haberme encontrado en mi experiencia singular con que el Otro no existe, esto es, que el Otro del Ideal ya no consuela, y, es más, que el Ideal ha revelado su secreto, me permite formar parte de un colectivo, de otra manera. Y entonces la dimensión política resulta encarnada cada vez que es posible, de manera discreta, respetuosa del - no hay.
Creo que es eso lo que hace posible, que el saber pueda recomenzar cada vez en los análisis que conduzco, como así también en lo que digo en la Escuela.
Es lo que da lugar a lo múltiple, y al límite que implica que un goce para otro. Fundamento para un colectivo que no haga masa, y que no se conduzca por la pendiente de la pulsión de muerte.

E.C: Resuena en algo de su experiencia lo que Eric Laurent llamó, respecto del deseo del analista: 'el duro trabajo de duelar'…? Decía allí: "Cuando el analista 'realiza' el objeto sin velo que estaba en el fantasma del analizante"

K.M: Enfocar el pase en la producción del deseo del analista es un punto fundamental. Uno de los más importantes a mi gusto.
Tengo presente el modo en que J-A.Miller lo ubicó en su conferencia de presentación del tema del IX Congreso de la AMP, cuando dijo que "el deseo del analista…… se nos aparece como un deseo de alcanzar lo real, de reducir al Otro a su real y liberarlo del sentido".
Me parece que el comentario de Laurent agrega a esa definición un detalle clínico que por lo tanto, lo enriquece.
En las notas que tomé de lo que E. Laurent decía al respecto, ya que aún no salió el texto escrito, me resultó muy interesante, porque ubicó en la vacilación de las coordenadas fantasmáticas, una fractura de los elementos del fantasma, a partir del cual el objeto a, de manera extraña, se deposita en el lugar del analista, reducido, al valor de goce. Y ahí entonces, el analizante queda enfrentado, dijo, sin la mediación de su fantasma, al deseo del analista, y agregó, que cuando esto sucede lo que queda es la persistencia de la causa del deseo. Entonces, ¿que quiere decir enfrentase al deseo del analista sin la mediación del fantasma? ¿Sería como verlo al analista en su propio rasgo, algo de su división?
Leo ahí un recorrido moebiano donde por un lado queda el sujeto del deseo del analista, y por otro la pérdida del objeto fantasmático que hace surgir el deseo del analista del lado del sujeto- paciente al duelar el objeto que era el milagro de su fantasma.
Entonces en mi último Testimonio que sale en la próxima Lacaniana, escribí cómo eso se podría ubicar en mi pase.
Copio esa frase de mi testimonio, ya que, por el momento, no me sale decirlo de mejor manera:
"…La analizante, entonces, es enfrentada sin la mediación de su fantasma al deseo del analista. De hecho, ubicar al analista en el lugar de a, fue una elaboración que me advino luego de interrogarme sobre lo que sucedió ahí: ¿qué pasó que salí con esa vivificación, frente a ese analista que se me ocurría dormido, en su deseo, cansado de tanto trabajo en el Congreso? Eso fue lo que pensé, el analista duerme, está cansado, su propio deseo, por un minuto enlazado a un resto fantasmático: lo dormí con mis palabras, para luego reírme de eso e interpretar esa presencia como el semblante de eso que cae, el cuerpo desvitalizado y la mirada para la que creía silenciar.
Eso se lo escribí en un mail que le envié.
A partir de ahí, el tiempo del duelo del objeto, sin mucho para decir, un espacio bastante desierto de sentido. Y al final desprenderme definitivamente de eso, hasta llegar a la nueva alianza con el goce marcada por la letra-añadido: "Cimino "…."

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