OCTUBRE|2018
#8
ISSN: 2362-3918
Efectos de transmisión
Entrevista a Patricia Tassara (ELP)
AE (2017-2020)

Patricia TassaraEl Caldero: Diversas cuestiones se desprenden de la Jornada previa al Congreso de Barcelona, "Cita con el Pase" de la cual han participado todos los miembros de la AMP asistentes al Congreso, nos interesa que nos puedas transmitir tu experiencia.
¿Qué nos podrías decir acerca de la continuidad/discontinuidad entre el final de análisis y la demanda de Pase?

Patricia Tassara: La pregunta, me conduce a pensar que entre el final de un análisis y la decisión de presentarse al Pase, hay un punto de discontinuidad pues son dos momentos diferentes. Hay generalmente un momento de urgencia de presentarse al pase tras el final. Otros prefieren esperar, por ejemplo, en caso que se hallen cumpliendo alguna función dentro del dispositivo del pase.
En mi caso, la primera vez que me presenté al dispositivo, creyendo haber terminado el análisis, fue 'precipitadamente'. Era un modo sintomático de hacer con el tiempo anulando el tiempo de comprender. Podemos decir que me dirigí al dispositivo de forma continua al análisis, sin la discontinuidad necesaria. Había llegado al S (A/), pero quedando fascinada por el agujero. Por otro lado, había cernido el objeto a pero sin efectuar su extracción. Por último, había atravesado el fantasma pero sin su trabajo de retorno. En otros casos a veces se puede confundir el cernir el marco fantasmático con su atravesamiento. La respuesta del cartel fue muy buena, no me reenvió al análisis, tampoco el analista. Digamos que hubo un respeto por los resultados y límites obtenidos. Y tras dos años de buenos efectos terapéuticos, cuando la angustia - esta vez ante 'lo femenino' - retornó, no dudé en dirigirme nuevamente al análisis para continuarlo hasta llegar a la certeza de su final, su no continuidad.
Esta vez, habiéndome tomado el tiempo para poner este deseo de Pase en palabras, me dirigí nuevamente al dispositivo del Pase con prisa, pues es mi rasgo, pero sin precipitación. La demanda de Pase marca una clara discontinuidad con el análisis. Se trata justamente de demostrarlo, pues es el encuentro con un tiempo, forma y lugares absolutamente diferentes.
Mi recorrido analítico estuvo siempre atravesado por un fuerte interés por el Pase, los testimonios, el dispositivo, sus diferentes lugares y funciones. Siempre me interesaron mucho los testimonios, así como los Informes de los Carteles de las diversas escuelas de la AMP. Fui pasadora y uno de los testimonios fue nominado. Eran efectos importantes para mi propio análisis, la formación y también mi práctica. Aún hoy lo siguen siendo. ¿Puede considerarse esto entonces una cierta 'continuidad'? Quizás podría decir que es la continuidad de un deseo vivo que se dejó y se deja orientar por el Pase.

E.C: Considerando la perspectiva de la Escuela sujeto: ¿cómo piensa la dimensión política del Pase, en tanto experiencia singular que se transformaría en colectiva por el Pase?

PT: El Pase tiene una dimensión política fundamental en la Escuela de Lacan. Sin él, no sería concebible nuestra orientación analítica, pues nada nos diferenciaría de la psicoterapia. Un análisis es el tratamiento de un real indemostrable que va hacia una nueva alianza con el goce, algo que ninguna psicoterapia consigue.
El testimonio de un AE, es un pasaje de lo íntimo y singular a lo colectivo, que muestra la especificidad de los efectos y resultados del recorrido de un psicoanálisis lacaniano que llegó a su final. Cada testimonio de AE, pasa a lo colectivo como efecto de formación y efectos diversos en cada uno de los cuerpos de aquellos que se dejan tocar por él. Es una fuerza de enunciación indecible que sigue produciéndose, nos decía Anne Lysy en la "Cita con el Pase".
En mi caso, cada vez que testimonio, es para mí un acontecimiento de cuerpo, donde la enunciación transmite algo más allá del enunciado. Es al final de la lectura o en días posteriores cuando se recibe el efecto de esa transmisión en los analistas y no analistas, personas de otros campos que han ido a escuchar el testimonio. Algunos de esos efectos Uno por Uno que recuerdo han sido: "tu testimonio ha tenido importantes efectos en uno de mis pacientes", "gracias por la cercanía", "me ha gustado pues fue un testimonio sin acartonamiento", "tras escucharte me vino el deseo de presentar mi candidatura a miembro de la escuela", "ahora entiendo mejor de qué va un psicoanálisis"…
A partir de mis notas sobre esa "Cita con el Pase", releí que se nos indicó que el AE es un sujeto transindividual. Ésa es su dimensión política. Se trata de la extensión de lo individual de la experiencia analítica a lo colectivo. El Pase, conecta el deseo del analista con el grupo humano tomado como un sujeto. Es la extensión de la Escuela con sus AE, al campo de la política. Una extensión, que ya está inscrita en el propio Pase con su duplicidad performativa: del pasante a los pasadores y de los pasadores al cartel.

EC: ¿Resuena en algo de su experiencia lo que Eric Laurent llamó, respecto del deseo del analista: 'el duro trabajo de duelar'…?
Decía alli: "Cuando el analista 'realiza' el objeto sin velo que estaba en el fantasma del analizante".

PT: En efecto, en esa "Cita con el Pase" -de la que esperamos su pronta publicación- Eric Laurent habló acerca del "duro trabajo de duelar el objeto". Hizo hincapié en el deseo del analista como aquél que debe sostener el duro trabajo de duelar el objeto. A partir de mi análisis descubrí que el analizante puede conocer muy bien ese objeto, incluso cernirlo y desimaginarizarlo, pero no necesariamente extraerlo. En esa "Cita con el Pase", E. Laurent habló de la articulación entre el deseo del analista y la producción del AE. Nos dijo que el analizante tiene la experiencia de vacilación de su fantasma, es el deser, pero el objeto a se deposita en el analista, reducido, sin errores de representación, al lugar donde para Lacan está el puro valor de goce. El analizante sin el fantasma se ve entonces enfrentado al deseo del analista. Nos dijo que sin el tapón del fantasma, con el deseo del analista, éste persiste, pues supone ya evaporados los encantos del deseo encarnados en el fantasma. Y añadió que esto, claro está, no dura toda la vida sino que dura el duro deseo de hacer el duelo del objeto, después del cual, hay la nueva alianza con el goce, que no es el fantasma sino la producción del analista. El analizante tiene que atravesar la zona con el ultrapase enfrentado al deseo del analista.
Considero que lleva tiempo soltar ese objeto para consentir a un real que siempre acude a la cita, solo que, cuando el objeto se ha extraído, entonces hay un consentimiento al acontecimiento imprevisto pero sin esperar nada. Es decir, suficientemente vaciado de las viejas repeticiones ficcionales. Por ello, me parece fundamental el deseo del analista, para posibilitar en su paciente ese trabajo de duelo.

Valencia 22 de julio 2018.

STAFF

Dirección:
Diana Wolodarsky

Dirección Editorial:
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Comité de Redacción:
Cynthia Barreiro Aguirre, Victoria Márquez, Cristina Nocera, Claudia Pollak, Analía Trachter

Colaboradores:
Silvina Díaz, Delia Molina

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