OCTUBRE|2018
#8
ISSN: 2362-3918
Los divinos detalles de las XXVII Jornadas Anuales de la EOL
"El Psicoanálisis y la discordia de las Identificaciones"

Andrea Berger

Durante el 29 y 30 de septiembre, el Hotel Panamericano se pobló de nueces que dieron sus frutos alrededor del tema de las XXVII Jornadas Anuales de la EOL. De la mano de sus directores y equipo, que asumieron con un nivel epistémico y organizativo de excelencia, se supo hacer una producción colectiva e individual muy fructífera.

Dos invitados de lujo, se sumaron desde sus campos con aportes que nos orientan y adelantan. Alan Pauls abordó la perspectiva desde el lector que tropieza, se encuentra con fugas de sentido, se conecta y desconecta del texto que lee. Por su lado, Luis Felipe Noé introdujo el caos, al que define como su compañero de siempre. Caos que no es orden- desorden, sino eso a-conceptual que nos constituye. Ese irreductible del que supo hacer causa. Entonces, tropiezo y caos nos enseñan otras formas de lo real de la discordia. Claves fecundas para seguir abordando la posición del analista. Tema crucial en una Escuela despierta y abierta a su comunidad, que aloja en su trabajo decidido la discordia de las identificaciones, las creencias, los vínculos y las nominaciones.

 

Alejandra Breglia

Dos jornadas intensas de trabajo sobre la Discordia de las Identificaciones arrojaron luz sobre conceptos fundamentales para el psicoanálisis y trajeron aire fresco.

¿Qué se transmite en las Jornadas? ¿Qué se transmitió en nuestras XXVII Jornadas respecto a los vínculos, las creencias y las nominaciones?

Ubicando que el saldo de saber es siempre subjetivo, los divinos detalles son esos recortes de lo escuchado que portan la marca personal de quien escucha.

Los Testimonios del Pase son siempre un espacio de enseñanza; recorto el acento puesto en la transmisión de lo vivo haciendo un buen uso del humor, sin por eso dejar de lado lo preciso de una distinguida transmisión que despierta.

El eco del aplauso sostenido resonando en la sala llena… bien podría ser el signo de una transmisión lograda, sutileza de lo que pasa y queda…

Los divinos detalles de las XXVII Jornadas Anuales de la EOL

 

Claudia Caruncho

Identificación, identidad, discordia, vínculos, creencias, nominación, semblantes, nueces y cáscaras, babel, significantes vivos y en movimiento y gente, gente, gente, analistas de la orientación lacaniana y jóvenes practicantes del psicoanálisis fueron convocados por las XXVII Jornadas de la Escuela de la Orientación Lacaniana.

En la discordia estructural de las lenguas múltiples, públicas y privadas que habitan el lenguaje, se destaca la lengua común, la de la concordia orientada por la clínica, la política y la episteme, que nos ha reunido en dos fructíferos e intensos días. Mesas simultáneas,- trabajo-, testimonio de pase,- trabajo-, conversaciones, -trabajo-, interlocución con la literatura y el arte, más trabajo, momentos fecundos que hicieron de estas XXVII Jornadas una experiencia memorable.

Si la discordia, es "incitación a separar corazones", pero también, expresa : Oposición, desavenencia de voluntades u opiniones, o proveniente del derecho se refiere a la falta de mayoría en un tribunal colegiado, y obliga a repetir el fallo con mayor número de jueces, nada más lejano a ello lo que ocurrió en el corazón de nuestras jornadas, puertas adentro de la cáscara de nuez.

¿Qué se opone a discordia? armonía, convenio, pacto, alianza, tratado, arreglo, avenencia, consonancia, conformidad, concordancia, consentimiento, resolución, determinación, reunión y por sobre todo producción.

De este modo la invitación a una elaboración colectiva sobre la relación del psicoanálisis con las identificaciones, actualizando sus problemas y paradojas dejó a la vista el interés que el psicoanálisis de la orientación lacaniana suscita en una amplia comunidad de jóvenes practicantes que con su numerosa presencia y su activa, interesada y espontánea participación, sorprendió por su número, por su interrogación, aportes y su deseo decidido de continuar las vías marcadas por J. Lacan.

 

Dario Galante

El optimismo del caos

La mesa plenaria «Marcas de la Identificación» provocó el encuentro entre un artista plástico y un escritor.

Luis Felipe Noé nos sumerge en el caos que constituimos. Nos presenta la realidad como una sinfonía discordante entre cruces y relaciones. Lejos de pretender dominarlo, nos transmite cómo su propio caos lo orienta. Se trata, en su caso, de un efecto de transmisión en torno a una fórmula: «el caos es la vida misma».

Por el lado de Alan Pauls nos encontramos con su descripción de dos tipos de lectores. Hay lectores que se reconocen en algo de lo que leen. Otros, en cambio, tropiezan con el libro que leen. Digamos que encuentran, más que un placer, un goce en la lectura. Una discrepancia entre lo que se lee y lo que se es.

Ambos, el artista plástico y el escritor, abordan desde otra perspectiva lo que para el psicoanálisis de la orientación lacaniana es la discordia de los discursos.

Cada uno a su modo nos ha transmitido cómo hace uso de esa relación opaca que cada parlêtre tiene con la pulsión. Sea por el lado del caos, o por la insatisfacción inherente a cada lector que se arriesga a sumergirse en un mundo desconocido, nos transmitieron la solución que encontraron para desembarazarse de las amarras del goce.

Lo que queda es un resto de, tomando prestadas las palabras finales de Alan Pauls, «inexplicable optimismo». ¡Bienvenido!

Los divinos detalles de las XXVII Jornadas Anuales de la EOL

 

Paula Gil

Sin dudas, las Mesas Simultáneas han sido protagonistas.

Tracemos pinceladas de algunos conceptos que tomaron relieve: una analista, cuyo trabajo fue elegido en la Jornada de Carteles, nos habló sobre "la discordia de lo femenino y la discordancia introducida por el analista" ubicado, al igual que lo femenino, del lado del no todo al introducir una objeción a lo universal. En consonancia con esto, otra colega demostraba con un caso clínico cómo "lo ilimitado del goce pulsional evita la perspectiva del no todo", y las maniobras de la analista para colar en ese exceso la pregunta que subyacía sobre el desencuentro estructural entre los sexos. En otra mesa, lo antes dicho encontraba su eco en la frase "la discordia es estructural". Detendré aquí las pinceladas, estimo que ellas son suficientes para transmitir el saldo entusiasta que las Mesas dejaron: un verdadero trabajo de Escuela que entrelazó a la teoría con la clínica, y estableció un punto de capitón indispensable a la temática de este año.

 

Claudio Godoy

El malentendido de las identidades

Las últimas jornadas pusieron de relieve -tanto en algunas de las presentaciones clínicas como en las discusiones a que dieron lugar- los diversos usos de las identidades y su lectura posible a partir de las fórmulas de la sexuación. Demostraron que a la "liberación" -propia de la segunda mitad del siglo XX- le sucede ahora la época de las "identidades" que tratan de alojar los goces desamarrados de la tradición. A diferencia del sujeto del discurso amo, sometido a la identificación con el S1 que lo representa, el del discurso capitalista se cree operador creativo de éste, invirtiendo así sus lugares respectivos. Es un tratamiento nuevo del impasse sexual, en donde las identidades proliferan, se multiplican, fundando comunidades que a su vez reclaman su derecho a la diferencia, segregándose unas de otras. La sexuación en cambio nos permite advertir que la ausencia de relación entre dos goces inconmensurables no se confunde con las identificaciones, nominaciones o prácticas elegidas -discordantes muchas veces entre sí- que tratan de recubrirla. Ahí radica la confusión babélica de nuestro tiempo, cuyo malentendido el analista puede explotar con justeza -tal como lo han demostrado estas Jornadas- si sigue la vía, más real, que traza el síntoma en cada caso.

 

Claudia Lijtinstens

Identificaciones y discordias, entre la cercanía y la distancia

Hay la discordia.

Entre identidad e identificaciones…, entre identidad y cuerpo. Entre cuerpo y palabras….

Y hay la apropiación de esa discordia en cada uno….de ese Uno.

¿Un psicoanálisis, llevado hasta el final, podría acercar-paradójicamente-la buena distancia con una identidad sinthomal?

 

Betty Nagorny

Finalmente la nuez -que fuera la imagen que desde numerosos boletines, flyers, y posters nos convocaba - dejó lugar en una hermosa presentación en video a los organizadores (cada uno con identificaciones que mutaban) de las impecables 27avas. Jornadas Nacionales de la EOL.

Desde las cáscaras a los frutos, pasando por sonoras castañuelas y terminando con una dupla musical, fue la oportunidad para que otra vez nos juntáramos los colegas de todas partes a recordarnos entre tantas cosas que no hay una identidad de Escuela, está para nosotros el concepto Escuela que inventó Lacan y su despliegue práctico en la teoría de Turín que Jacques-Alain Miller pronunciara en la apertura de la Scola Italiana.

Estas fueron nuestras Jornadas, esta vez abordando un tema sensible y necesario; la convocatoria y el entusiasmo demostraron una vez más que la Escuela aloja con mucha vitalidad la discordia, que tanto estructural como colectivamente, hace a la esencia del psicoanálisis.

 

Elena Nicoletti

"La nominación esta soportada en el acto de decir y será más allá de su condición de semblante, lo que anude sentido y real. …traza un borde de vacío, produce un agujero en la dimensión del sentido."

'Marcas de la identificación'es el espacio que, en estas Jornadas alojó una interlocución del psicoanálisis con Luis Felipe "Yuyo" Noé, pintor, y Alan Pauls, escritor.

El primero, relataba sus peripecias con el arte y el psicoanálisis; había dejado de pintar, concernido por otras búsquedas, dibujando mientras hablaba en sus sesiones de análisis.

De repente suelta una frase: "…ese año, (1975)… volvió la pintura"

Interesante modo de enunciar por la vía de la elisión del sujeto, el lazo discordante del yo con la pintura.

Ella, la pintura vuelve cuando quiere, y el pintor la acoge.

Comienza a trabajar otra relación con el cuadro y la imagen, con tensiones y rupturas para llegar a lo que llama "el caos que constituimos, un compañero de siempre".

¿Podría ser éste un nombre para la creencia en el síntoma?

Argumento de las Jornadas

Los divinos detalles de las XXVII Jornadas Anuales de la EOL

 

Norah Pérez

Acordes discordes

El clima lluvioso no detuvo la llegada de más de mil personas, en su mayoría jóvenes, circulando cual enjambre laborioso por las confortables salas que nos alojaron.

En manos del público, el precioso programa anunciaba el sábado nueve mesas simultáneas y luego, siete Dis<>cordias en duplas. En la sala Vínculos<>Cuerpo, escuchamos dos lecturas agudas acerca de la época y los movimientos sociales que acontecen del lado no-todo fálico.

En la plenaria del domingo, Angelina Harari (Presidente AMP) y Jésus Santiago (Secretario AMP) junto a Leonardo Gorostiza (Presidente de la EOL), ubicaron "La discordia de las Lenguas" (JS) y el "Delirio de identidad" (AH).

"El delirio de identidad empuja a la discordia, a la infatuación, en tanto creer que yo soy yo es una posición sin salida que desconoce que soy en el Otro", argumentó Harari.

"Zadig como el Pasador de la Escuela Sujeto que se vuelve Otra para sí misma. La experiencia analítica experimenta un momento de Pase, el Pase de la Escuela Sujeto", afirmó Santiago.

Los Testimonios de Pase y las distintas voces vibraron en estas excelentes Jornadas.

La música acompañó la celebración junto a los colegas responsables de este logrado trabajo de Escuela.

Finalizaba ahí un día de domingo.

 

Alma Pérez Abella

Elogio de la discordia

Las Jornadas Anuales cada año proponen a la comunidad analítica trabajar ciertos temas relevantes para el psicoanálisis en intensión y en extensión. En esta ocasión, de lo múltiple de su título "El psicoanálisis y la discordia de las identificaciones. Vínculos Creencias Nominaciones", en las mesas simultáneas así como en las plenarias, insistió el significante discordia. Este significante, discordia, decantó entonces como un "divino detalle", ofició como término éxtimo sobre el cual hacer girar los conceptos psicoanalíticos, la ética y la clínica.

Las Jornadas nos enseñaron que la discordia es estructural, que además de despertar, lo hace porque supone un resto no simbolizable, pariente directo del odio, y vecino de la cólera y la indignación. El Campo Freudiano está advertido. El tema del próximo Enapol es su apuesta.

Los divinos detalles de las XXVII Jornadas Anuales de la EOL

 

Marina Recalde

Puesta a pensar un "divino detalle", o un pequeño rasgo a destacar de las excelentes XXVII Jornadas Anuales que concluyeron ayer, destaco algunas cuestiones que llamaron mi atención.

En primer lugar, la numerosa participación en las mesas simultáneas. Y particularmente, el hecho de haberme encontrado gratamente y en diversos espacios con la constatación de que nos leemos y nos citamos. Eso, pienso, es un importante trabajo de Escuela.

Otra cuestión, y a partir de lo que escuché en más de una mesa tanto plenaria como simultánea, verificar que esta vez de un modo particularmente evidente el trabajo en las Jornadas permitió un tratamiento analítico de algunas cuestiones identificatorias, de discordias, vínculos, creencias y nominaciones, que proliferaron entre nosotros este último tiempo.

Ya el título mismo de las Jornadas fue un modo de tratarlo.

Lo trabajado y escuchado durante las dos intensas jornadas de trabajo, también.

Tratamiento analítico en una Escuela que nos permite -cada vez- cuidarnos a nosotros, de nosotros mismos.

 

Déborah Rabinovich

Un divino detalle de las Jornadas de la EOL 2018

Complicado elegir uno, ¡tuvimos unas divinas Jornadas!

Pero acepto el juego y elijo: escuchar y ver al grande Yuyo Noé.

Relató un detalle de su análisis. Durante sus sesiones dos lenguajes paralelos, hablaba y dibujaba al mismo tiempo. No necesariamente con una relación directa entre ambos. Se llevaba algunas de las hojas con sus ilustraciones, otras las dejaba en el consultorio de su analista. Algunos dibujos los retomaba en su casa, con otro papel, otra tinta.

Surgieron de ahí personajes. Personajes que exigieron novelarse y así lo hizo.

Agregó que tiempo después de haber concluido ese tratamiento, visitó a su analista quien le dio una carpeta en la que guardaba sus dibujos.

Escuchar este testimonio de un grande en análisis, me enseñó que cuando recibimos a un infans y ponemos por delante que se trata de un niño, y que por eso dibuja, no es más que un prejuicio de aquellos que a veces asaltan cuando recibimos un analizante.

 

Paula Rodríguez Acquarone

Huellas

Decía Lacan que los casos trabajados en su singularidad más radical, revelan un valor universal. Este universal lo entiendo en cuanto al efecto de transmisión- es esa chispa que pasa, y que resuena dejando huella. Así, al analista su saber no le proviene del firmamento; lejos de ser un iluminado, su saber no es sin su real que proviene en todo caso, de cierta pestilencia, como el fuego fatuo. Como en el sueño de Rosine Lefort a quien nombra diciéndole: "adiós, fuego fatuo!". Agrega ella: era lo que había que retener desde el punto de vista de la huella.

Esa chispa, esa huella, resonó en nuestras Jornadas Anuales, en aquellas ocasiones donde el analista se dejó enseñar por el caso, y entonces transmitió, por ejemplo, cierta prudencia en el ir contra las identificaciones, no sin antes saber a qué responden, y qué uso posible de ellas en los casos en los que las psicosis ordinarias se revelan ordenadas bajo transferencia, como dice Miquel Bassols a propósito del último Congreso de la AMP.

Luego hubo algunos encuentros conmovedores, inolvidables, como el diálogo con Noé y Pauls; y chispas en los testimonios de pase; estos producen huellas, y por eso, enseñanzas. Buenos encuentros.

 

Carolina Rovere

¿Una perla de las jornadas?

Un comentario: Graciela Brodsky en la Mesa del Pase.

Nos dice: ¿por qué la neurosis hace falta? Pregunta tan básica como nodal en la vida de alguien. "¿Por qué el no estar ahí cuando eso estaba ahí?: Vitale"

Miller en Sutilezas analíticas propone a la neurosis como una superestructura, como algo que se instala sobre elementos previos. Vital es previo a sufrir, a estar "atascado", a "no estar ahí".

¿Por qué con el ingreso del Otro nos generamos un modo de vivir tan loco?

Goethe decía en Poesía y verdad que el hombre más dichoso es aquel que puede enlazar el final de su vida con el principio. Es decir, la fixióndel final ligada a los "elementos absolutos de la existencia contingente", al decir de Miller. Esto sí que es un gran esfuerzo de poesía.

 

Marcela Ruda

¿La perlita de las Jornadas? La ponencia de Juan Carlos Indart. No solamente por el contenido de la misma sino porque enlaza con el espíritu de algunas mesas del sábado, que juntas acompañaron una de las propuestas de las Jornadas: la discordia dentro de nuestra Escuela.

De esta manera surgieron variados interrogantes: cómo hacer lazo con el otro si hablamos de la identificación al síntoma; la segregación; la identificación al grupo (la clase 10 de RSI fue muy citada); la hipnosis que produce la ortodoxia; las virtudes teologales (fe, esperanza, caridad), síntomas que se amarran al Otro del Otro.

Frente a esto, variadas respuestas: la transferencia de trabajo, consentir al vacío que implica lo éxtimo, galvanizar el psicoanálisis. El equívoco/neologismo "agrieta" nos evoca lo agrio de la grieta, por eso responder con "la alegría del inconsciente frente a la pulsión de muerte", bravo!

Por último una cita de Borges extraída de un trabajo: "Las herejías que debemos temer son las que pueden confundirse con la ortodoxia".

Los divinos detalles de las XXVII Jornadas Anuales de la EOL

 

Greta Stecher

En una simultánea de la mañana cada cual hace su aporte y habla de eso en lo que está enredado. Algo tropieza. Alguien lee otra cosa. Hay malentendido. Se discute un punto. Las lecturas sobre lo mismo son dispares. De súbito el asunto se desordena, se exalta moderadamente, nuncaen exceso. Se argumentan. Se responden. Se suaviza el intercambio, se pacifica de nuevo. Se aplaude, se agradece. La cosa concluye.

Trabajamos con otros; tan dispares. La paradoja de la Escuela de Lacan es un artificio y una apuesta: cada uno esté advertido de la naturaleza de los semblantes y el Ideal común seala causa analítica. Que a su vez sea una causa singularísima experimentada por cada uno en su propia soledad subjetiva. De su práctica, podemos deducir, dice JAM, que Lacan tenía la idea de que su Escuela estaba hecha para vivir en el malestar. Un malestar que además había que dejar prosperar, dejarlo ser, y que de ese malestar del estar juntos se podían obtener asimismo algunos resultados positivos.

Hay diferencias, hay discordia, hay acuerdo, hay transferencia de trabajo, hay causa, hay lo imposible de soportar. Hay Escuela.

STAFF

Dirección:
Diana Wolodarsky

Dirección Editorial:
Mónica Gurevicz

Comité de Redacción:
Cynthia Barreiro Aguirre, Victoria Márquez, Cristina Nocera, Claudia Pollak, Analía Trachter

Colaboradores:
Silvina Díaz, Delia Molina

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