DICIEMBRE|2020
#11
ISSN: 2362-3918
Divinos Detalles de El Banquete de Carteles
¡La historia del cartel está en el futuro!
Por Silvia Pino

Silvia Pino

¡El Banquete de Carteles de la E.O.L. fue una fiesta!

J.-A. Miller en el inicio de “El Banquete de los analistas”, ubica la importancia del “aire festivo”; el sujeto debe estar a gusto, alzando su copa para decir “su parrafada”, y sin solución de continuidad nos atraganta con dos preguntas a las que estamos obligados ¿qué se come en el banquete de los analistas? y, ¿cómo resulta uno convidado a él?

Sobre la primera pregunta sitúa que, en este particular Banquete, no se come el “pan de los ángeles”, que sería signo de comunión, sino migajas. Ni grandes platos, ni comidas opíparas, sino migajas que se recogen y que se conservan como “pitanzas” -subrayo el valor irónico de este significante usado allí por Miller, en tanto tiene el sentido de ración que se distribuye entre quienes viven en una comunidad o a los pobres; aunque de modo coloquial es el precio que se paga por alguna cosa-.

La segunda pregunta, acerca de cómo estar convidado en el Banquete, es más difícil de responder, “hay un convite en el corazón de los misterios.”[1]

Las referencias a la historia sobre los Carteles, resonaron -para mí- en la exclamación: “¡la historia del psicoanálisis está en el futuro!, aún cuando se la viva hoy y las claves estén en su pasado, en su programa, en lo primero que se escribió del psicoanálisis.”[2] Uso esa exclamación para el cartel: ¡la historia del Cartel está en el futuro! ¿Cómo leer sus claves, su programa?

Dos claves que extraje del Banquete de Carteles.

Una de las fuentes de donde Lacan extrae la idea del Cartel es de una práctica que realizaban los estudiantes de la Sorbona, la proposición de pequeños grupos que trabajaban sobre una base igualitaria y sin profesores, como parte de un movimiento anti-autoritario.[3] Lacan lee en esos grupos un síntoma en el discurso universitario y Fernando Vitale propone desde allí pensar el cartel como invento sintomático.

El cartel-síntoma del discurso universitario, precipitó como un sintagma, me resulta una clave, y a la vez, una orientación esclarecedora frente al formalismo del Cartel como modelo. Realmente, toda una apuesta a verificar cada vez.

La segunda clave, la ubico a partir de la puntuación de Lucas Leserre, sobre los Carteles y la Escuela: la transferencia. La cifra 4+1 debe estar encarnada, y eso tiene un horizonte: que de las trasferencias en juego, sólo una sea la que no permute: la transferencia hacia la Escuela.

Agradezco la invitación de El Caldero online, que me permitió una vuelta más a la resonancia, como dice G. Bachelard:“En la resonancia oímos el poema; en la repercusión lo hablamos”


NOTAS

  1. Miller, J.-A., El banquete de los analistas. Buenos Aires. Ed. Paidós. 2011. p. 26.
  2. Miller, J.-A., El banquete de los analistas. op. cit., p. 141.
  3. Miller, J.-A., (1994) “El cartel en el mundo” en Más-Uno, n. 1. Bs. As. EOL, 1996
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Dirección:
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Dirección de Editorial: Alejandra Breglia

Comité de Redacción: Andrea Amendola, Eliana Amor, María Eugenia Cora

Colaboradores: Andrea Breglia, Mariela Coletti, Silvina Díaz

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