DICIEMBRE|2020
#11
ISSN: 2362-3918
Resonancias...
Noches del Consejo
Primera cita
Por María Eugenia Cora

María Eugenia Cora

A fines de abril se anunciaba -a través de EOL Postal- la realización de la primera Noche del Consejo del año. La invitación quedaba enmarcada: las circunstancias inéditas que estamos viviendo nos ha cambiado abruptamente nuestro cotidiano estilo de vida. La suspensión de las actividades y el cierre de la sede de la EOL el 12 de marzo pasado, alteró a su vez la manera habitual de relacionarnos con la Escuela”. El Consejo Estatutario consideró “la posibilidad de valernos de los recursos que nos ofrecen las plataformas virtuales para llevar adelante un trabajo de Escuela” no sin “la prudencia que este momento requiere”, con la apuesta “a mantener viva nuestra transferencia de trabajo”.

Fue una cita que dejó resonancias que dan vida a la Escuela, sostenidos en la transferencia de trabajo. La propuesta de conversación permitió verificar el anudamiento con la Escuela, aún en esta modalidad de la vida en cuadraditos que la pantalla dispone para este tiempo. Tomar esa opción mientras no es factible la presencialidad es una decisión política. Destaco en primer lugar la posibilidad de hacer de la Escuela “un refugio contra el malestar en la cultura”[1], donde “cada uno busca lo que es un analista” sobre el fondo de un concepto que falta. Esta noche pudimos escuchar cómo la Escuela funciona como “suma de soledades subjetivas”[2], invitando a los colegas a conversar, uno por uno, a la par que sus intervenciones funcionaron para la Escuela sujeto.

Sumergidos en la vida digital de un modo inédito, la experiencia de esta primera Noche de Escuela 2020 reintrodujo el cuerpo a partir de los ecos que resonaron en cada uno y cada una, abriendo la serie de lo que se constituiría en una conversación sostenida a lo largo del año. Tenemos acceso a los textos de las intervenciones[3], destaco sólo algunos puntos.

Daniel Millas aportó el marco formulando dos preguntas: “¿Cómo pensar la interpretación analítica sin la presencia corporal del analista? ¿Qué usos podemos hacer de ellos en estas nuevas condiciones en las que transcurren los análisis?”, como brújula en la búsqueda de “cumplir con la finalidad de la Escuela, que no es otra que la formación de analistas”.

Lanzada la invitación, contamos con tres intervenciones para conversar sobre la relación con la Escuela en los tiempos de la pandemia.

Irene Kuperwajs hizo Zoom sobre el efecto revitalizante de retomar la palabra en la Escuela. Logró transmitir sobre el encuentro -al final del recorrido- con la ausencia sorpresiva del cuerpo de la analista y luego con una voz de trueno encarnada que resuena en el cuerpo. Se refirió a la reconfiguración inédita de la práctica: para ella no se trata de ausencia del cuerpo sino de “otro estatuto de la presencia”. Pinceladas de su clínica y transmisión como AE, pasaron.

Eugenia Molina apeló a la responsabilidad del analista. Remarco un punto enseñante: los tiempos en plural y el cuerpo en singular. Y una pregunta: “¿Qué sería lo subversivo hoy y cómo hacerle la contra a lo real? Es contando con la Escuela, con la responsabilidad que cada analista sabe que tiene en tanto portador del discurso analítico… sabiendo que colocamos allí nuestro rasgo, esa marca singular que hace que no haya el analista, sino uno por uno, cada uno con la creencia en su síntoma”.

A su turno, Fernando Vitale nos propuso “puntos de referencia para orientar nuestro trabajo y dar sostén así a la vida asociativa de la comunidad de la que formamos parte”. Respecto al real pandémico: “habría que comenzar por intentar no compararlo y no dejarse llevar por ese reflejo tan humano” que conduce a una producción incesante de sentido. No comparar implica una posición ética del analista frente a lo que llamamos trauma, en tanto queremos preservar la dimensión de uno singular- incomparable. Subrayó la perspectiva de un sueño-síntoma como invento singular y sin Otro que sostiene el anudamiento de los tres registros.

Primera cita en la que se conversó. Algo pasó y no estuvieron ausentes los ecos que al resonar nos recuerdan que hace falta un cuerpo.

STAFF

Dirección:
Fernando Vitale

Dirección de Editorial: Alejandra Breglia

Comité de Redacción: Andrea Amendola, Eliana Amor, María Eugenia Cora

Colaboradores: Andrea Breglia, Mariela Coletti, Silvina Díaz

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